19 de diciembre de 2016 / 03:03 p.m.

La historia de esta chica de 26 años es un claro ejemplo de esa frase tan trillada de “Querer es poder” y es que luego de buscar trabajo por un largo tiempo y no encontrar, decidió emprender su propio negocio.

La joven empresaria, quien padece Síndrome de Down es una
excelente repostera y con la ayuda de sus padres comenzó a vivir lo que tanto había anhelado.

Como toda empresa comenzó con algo pequeño, pero luego de que una televisora sacara a la luz su historia, la producción de la chica aumentó de la noche a la mañana.

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