25 de julio de 2017 / 01:18 p.m.

Las locuras de la juventud pueden traer graves consecuencias en nuestra adultez y esto fue precisamente lo que pasó con Mark Cropp, un joven que radica en Nueva Zelanda que paso dos años en prisión por portar un arma ilegalmente.

En su desesperación por salir ileso de la cárcel, Mark pensó que tatuarse la mitad del rostro con la palabra ‘devastado’ sería una gran idea para infundir miedo en sus compañeros de celda y con esto nadie se meterían con él.

Si bien todo resultó de acuerdo al plan, su vida se complicó luego de salir de prisión, pues nos solo había infundido terror dentro de su celda, ahora también lo hacía en la calle y esto hizo aun más complicado su búsqueda por un empleo.

Ahora el chico se encuentra en búsqueda desesperada, pues al estar en prisión tanto tiempo, su esposa e hija pasaron por graves condiciones de pobreza e inestabilidad, por lo cual les fue retirada la custodia de su pequeña.

El joven se encuentra desesperado pues lo único que desea es poder tener a su familia unida una vez más.

Escucha el desenlace de esta historia en el video de arriba.

GQ