MARCELA PERALES
26 de septiembre de 2016 / 08:13 a.m.

MONTERREY.- San Pedro Garza García, la ciudad más rica de México y se dice que de Latinoamérica también. Es el “municipio modelo”, donde se concentran las clases sociales más altas, el hogar de los empresarios, pero también se distingue por historias tristes que se escriben prácticamente a diario.

"A los 12 años busqué un empleo, de empleada del hogar, por ayudar a mi mamá, ella tenía un niño de meses de nacido. Me toca trabajar en San Pedro, de ‘quedada’, y ahí empieza una vida triste", recuerda Celestina.

"Trabajar desde la mañana, a las cinco de la mañana y no tenía ni un descanso, dormir hasta las 12 y al otro día. Teniendo 12 años".

Así comenzó la historia de Celestina Francisca Hernández, es originaria de Veracruz pero migró a Monterrey en busca de mejores oportunidades, pues no tiene estudios.

Ahora tiene 36 años y 25 de ser trabajadora del hogar y siempre ha sentido la discriminación de aquel que lo tiene todo.

"Lo que me entristece mucho era la comida, en la mañana era un huevo, a mediodía era huevo, en la noche era un huevo, y había nada más tres tortillas para las que estábamos trabajando ahí", dijo.

Celestina fue cambiando de patrones. Si ha encontrado un mejor trato, pero eso no la exenta de las largas jornadas.

A la fecha, ella no goza de horarios fijos, tampoco tiene Seguro Social, ni vacaciones, ni días festivos, incluyendo Navidad.

“No había ni un momento de descanso, había niños y tenías que estar con ellos, hasta el último que dormías tu dormías y a las cinco de la mañana ya te estaban tocando la puerta", explica.

"Esas fechas son difíciles, si los patrones quieren ayudar a la empleada pues que padre, pero si no, nosotros no festejamos una Navidad, porque no tenemos qué festejar más que sobrevivir", señaló.

"Uno de mis hijos enfermó, le dio asma, en ese tiempo el papá de mis hijos no tenía trabajo y entonces si se me complicó, ahora dónde lo llevo no teniendo el Seguro Social", mencionó.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) reconoce que hace falta una reforma constitucional para el trabajo doméstico.

"Es una tarea pendiente que tienen que hacer los legisladores federales, reformar la ley federal del trabajo en el capítulo dedicado justamente al trabajo doméstico, porque no hay ninguna obligación para los empleadores para que afilien a sus trabajadores y trabajadoras al IMSS por ejemplo", señaló Sofía Velazco Becerra, presidenta de la CEDH.

El caso de Celestina, es el de la mayoría de las trabajadoras domésticas en Nuevo León.

La titular de la CEDH, Sofía Velasco Becerra, señala que a pesar de los esfuerzos e iniciativas, continúa la discriminación en el trabajo doméstico, así como la violación a los derechos humanos y la falta de Seguro Social.

"Los patrones muchas veces les dicen 'bueno, confórmate con que te esté dando casa donde quedarte, con que tienes algo que comer' y con eso es como las convencen a la mayoría de ellas, sobre todo a las que no son de aquí", dijo Velasco Becerra.

Según el CONAPRED, en el Estado hay 69 mil 611 trabajadores del hogar, el 80 por ciento son mujeres y el 20 por ciento son hombres.

El 88 por ciento de ellos trabaja por horas y el resto de planta o "quedada", por un sueldo aproximado de mil 075 pesos a la semana con jornadas de dos a 17 horas diarias.

Las empleadas domésticas en la entidad son en su mayoría migrantes, mañana le hablaremos de ellas y le mostraremos la inseguridad a la que se exponen cuando buscan empleo.