MARCELA PERALES | @marce_reportera
18 de abril de 2016 / 01:56 p.m.

Monterrey.- Su nombre ficticio es Ana y en unos días conocerá a quien ahora lleva dentro de su vientre.

Pero la chica ya ha vivido la experiencia de ser madre, ya sabe cómo cambiar pañales, lavar biberones, vaya, atender a un bebé, pues va a ser mamá por segunda vez... a sus 17 años.

"Yo volví a tener relaciones y salgo embarazada. Él sí sabe que estoy embarazada, pero no me quiere apoyar.

Cuando tenía 15 años se embarazó de otra pareja, con quien tenía apenas tenía un mes de noviazgo y que tampoco aceptó la paternidad.

"Al principio yo no quería al bebé, yo decía que lo iba a abortar. (Mi novio) reaccionó muy mal, que no era su hijo, que no lo quería y que él no se iba a hacer cargo", narra.

¿Pero que llevó a Ana a tomar esta serie de decisiones?

"Yo le decía vamos a juntarnos ya, pero creo que no fue bueno… ¿Por qué te querías juntar tan chiquita? Por problemas que tenía en mi casa, mi mamá, mi papá, mis hermanos.

De acuerdo a especialistas, los embarazos en adolescentes dejaron de distinguir clases sociales o nivel académico, después de la desintegración familiar y se presentan también hasta por moda.

"Las chicas nos dicen pues mi amiga se embarazó pues yo dije pues yo también", contó Brenda Rizo, trabajadora social de la asociación Casa Mi Ángel.

"El caso más chico que hemos recibido aquí ha sido de 12 años, 12 años donde la niña, es prácticamente todavía una niña, ella dijo que se embarazo porque estaba jugando".

En Nuevo León la problemática es latente.

El último resultado del Programa de Prevención de la Secretaría de Salud del 2015 arrojó que por año se presentan 10 mil embarazos en adolescentes, lo que equivale a 833 por mes y prácticamente uno por hora. De éstas, el 50 por ciento reincide.

Según el INEGI, cada año a nivel mundial 16 millones de adolescentes dan a luz y a nivel nacional, 77 de cada mil embarazos son de menores edad.

"Vienen las chicas arrepentidas o con cargo de conciencia, en donde dicen sabes que yo tuve un embarazo a los 14 años, reincidí a los 17 y traen un cargo de conciencia en donde realmente les perjudica y no las deja seguir con su vida".

Ana no cuenta con el apoyo de los papás de sus hijos, el de su familia es poco. Dejó la secundaria y amigos, tampoco vive un embarazo como una mujer desearía.

Y es el caso de la mayoría de adolescentes embarazadas.

"Sí me siento mal porque yo fui la culpable, a lo mejor por andarme juntando tan pequeña, tan chica, sí me siento mal"

Ana y las mismas chicas en esta situación se ven obligadas a renunciar a la vida de cualquier adolescente para aceptar la de una madre

Además son parte de la estadística de deserción escolar.