MARCELA PERALES @MARCE_REPORTERA
4 de mayo de 2016 / 11:09 a.m.

Monterrey.- Ella es Josefina Becerra Hernández y tiene 83 años. Su vida cambió hace cuatro...

"Mi mamá empezaba a esconder las cosas y a veces no se acordaba de ellas, ahí es cuando empezó. Se le olvidaba comer también", cuenta María Hernández.

Josefina se encuentra en la segunda etapa de Alzheimer, es decir, todavía se vale por si sola en algunas cosas y sostiene ciertas conversaciones, es por eso que la detección por parte de sus hijos fue difícil.

Se pensaría que esta enfermedad es exclusiva de personas mayores a 60 años, pero la realidad es que las primeras señales de alerta comienzan desde temprana edad, como lo demuestra el caso de la señora Josefina.

“Como a eso de los 50 años yo miraba a mamá muy agresiva, muy desesperada y eso", recuerda María quien dijo que este comportamiento no les llamaba la atención.

"Si tenemos estos factores tempranamente, aumenta el riesgo que con la edad se pueda desarrollar en el adulto mayor, pero cuándo empezó el problema, pues a los 40 o 50 años", dice el doctor Amador Macías.

Especialistas señalan que el Alzheimer comienza a manifestarse de los 40 años en delante, y que no solo tiene que ver con la edad, también se relaciona con enfermedades que se tienen desde joven.

"Ahora sabemos que los factores de riesgo cardiovascular también tienen que ver con esto. Entonces el tener hipertensión y sobre todo que no esté controlada, el tener colesterol elevado, el tener sobrepeso y el tener diabetes, el no hacer ejercicio son factores que aumentan el riesgo de esta situación", explicó el doctor Amador Macías.

“Ella ha padecido de la presión, siempre, tendrá como 35 años con la presión", señaló María Hernández.

Las personas con traumatismos, neumonía o con síndrome de Down, también son propensos.

Cuando la enfermedad aparece es progresiva e incurable, pero si puede prevenirse o por lo menos alargar un diagnóstico hasta por seis años.

"Por ejemplo es la lectura, el aprendizaje de idiomas, esto ha venido demostrando que puede ser un factor protector", dijo el especialista.

"Hay estudios que han demostrado que aquel individuo que hace meditación, oración de cualquier religión, el dedicarle de 10 a 15 minutos al día ha demostrado una mejoría de ciertas áreas del cerebro", explicó Amador Macías.

Para quienes ya tienen la enfermedad, se recomienda poner al paciente ejercicios para agilizar su mente, como lo hacen los hijos de Josefina, que antes que eso, tienen claro que el cariño es la base de cualquier cuidado.

"Me dijeron ponle ejercicios, ponle a hacer su nombre, como se llama, es lo que le pongo. (Hay que) cuidar y tener la paciencia, porque a mí se me haría triste dejarla en un reposo", dice María Hernández.