MARCELA PERALES @marcela_perales
12 de abril de 2016 / 11:15 a.m.

Monterrey.- Héctor Muñoz es ingeniero en Electrónica y Comunicaciones, tiene una maestría en Dirección de Proyectos y a sus 30 años emprendió su negocio de tacos.

"Me siento frustrado un poco porque veo como otras personas que no tienen el conocimiento llegaron y entraron a empresas, se capacitaron ahí y aunque no sepan tienen mejor suerte", expresó Héctor Muñoz.

Con una ingeniería, maestría y un inicio de doctorado, Héctor prefirió poner un puesto de tacos. Estuvo ejerciendo su profesión en cinco empresas, pero de todas fue despedido y la razón es difícil de entender.

"El problema que tuve fue que fui altamente eficiente, terminé con la problemática que ellos tenían en un tiempo muy corto y resultó que me dijeron ya nos arreglaste todo, vámonos", dijo.

El joven de 30 años se vio obligado a borrarle renglones a su curriculum, poner que tenía hasta la prepa, pero ni así le funcionó.

"No puedo estar viviendo con 10 mil pesos al mes con una maestría, pagar gasolina, rentas, lo que consumimos, la escuela, con esa cantidad no me sirve", mencionó Héctor.

Y realmente ese sueldo no le fue suficiente, pues también decidió casarse y tener un hijo.

Él forma parte de la estadística del 29.1 por ciento de personas con estudios medio superior y superior que se encuentran desocupadas. El 55.9 por ciento de ellas tiene la secundaria, el 12.9 concluyó la primaria y el 2.1 no la acabó, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

"No encontramos una vinculación de quien los esté solicitando, entonces muchos de ellos dejan de ejercer para lo que estudiaron, se dedican a otras cosas", dijo el secretario de Trabajo Felipe Avilés Fabián

"Los que no batallan son los técnicos, técnicos calificados, técnicos en monta cargas, operadores de quinta rueda, es fácil conseguir empleo", señaló.


"Tal vez hay una lógica de que al principio voy a batallar pero a la vez se da cuenta que el mercado laboral también está muy restringido, claro que eso lleva al deterioro de sus propios proyectos, entonces para qué estudie si no iba a ver trabajo", considera el psicólogo Miguel Villegas.

Es aquí cuando un profesionista también puede sufrir cambios emocionales.

"Más que nada la pérdida de tiempo, si yo hubiera conocido desde un principio el tipo de empresas, la forma de trabajar, pues no hubiera permanecido uno o dos años", dijo Héctor Muñoz.

Muchos de estos jóvenes los vemos en las ferias del empleo, pero, ¿son éstas realmente efectivas?, en el siguiente especial se lo diremos.