LILIANA CAVAZOS
18 de marzo de 2015 / 05:11 p.m.

MONTERREY.- Son las nueve de la mañana del viernes 14 de marzo de 2003. Al mundo lo sacuden noticias como la reciente desintegración del transbordador Columbia, coches bombas que explotan en oriente medio, la muerte de la oveja Dolly, y, en seis días está por estallar una guerra entre Estados Unidos e Irak.

Pero hoy el fraccionamiento Infonavit Satélite en Matamoros, Tamaulipas huele a pólvora y arde. El estruendo es inconfundible, las calles son un campo de guerra; los disparos de los militares tienen un sólo objetivo: la captura del líder del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén.​

Osiel no tiene salida; la refriega comienza cuando el capo está dentro de la casa 84 de la calle Virgo. Los matones del capo responden a la agresión del Ejército Mexicano. Cárdenas Guillén no quiere repetir lo vivido en el 89, 90 y 92 cuando fue detenido primero en Matamoros y luego en Brownsville. Va a intentar escapar brincando una barda…

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Jueves cinco de marzo de 2015. Una veda electoral está por comenzar, y, el funcionario en la pantalla se ve tranquilo. Se llama Monte Alejandro Rubido, el comisionado Nacional de Seguridad Pública. Ofrece una entrevista a un noticiario matutino de alcance nacional.

Un día atrás, la dependencia que él comanda dio la noticia del día, con la captura de Omar Treviño Morales, un tamaulipeco que lideraba el cártel de Los Zetas.

Omar Treviño Morales, lideraba el cártel de los Zetas; fue detenido el 4 de marzo. | AP
Omar Treviño Morales, lideraba el cártel de los Zetas; fue detenido el 4 de marzo. | AP

A Omar lo conocen también por un apodo conformado por una letra y un número: 'Z-42'. Aunque su alías indica que era el sucesor 42, fue el quinto líder de 'Los Zetas' debido a que 37 antes que él fueron asesinados, abatidos, detenidos o se suicidaron, y de ellos no hay información precisa por parte de las autoridades.

Han pasado 16 años desde el fundador Arturo Guzmán Decena, 'El Z-1'.

Alejandro Rubido habla de la captura del 'Z-42' en el que alguna vez fue el nombrado 'municipio blindado' de Nuevo León, San Pedro Garza García….

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Arturo Guzmán Decena tenía 21 años cuando desertó del Ejército Mexicano; no era un soldado más... su agresividad y talento en el manejo de armas le dieron un lugar con los Gafes, el Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales.

Los soldados de este grupo élite no usaban el uniforme verde, sino uno azul zeta; el entrenamiento que recibían era uno de los más rudos que podía haber, bajo las instrucciones de Fuerzas Especiales Israelíes y Fuerzas Especiales Estadunidenses.

Pero el joven teniente Guzmán Decena no estaba entrenado contra la traición. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reportó su baja un 27 de septiembre de 1997. El motivo: fue contratado por el entonces líder del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén, para conformar un grupo de sicarios que le brindaran protección al capo y sus traficantes.

Para 1999, el proyecto de seguridad de Cárdenas Guillén estaba listo. Guzmán Decena al frente del brazo armado 'Los Zetas' era ya el 'Z-1'. Su segundo de abordo otro desertor de los Gafes: el subteniente Alejandro Lucio Morales Betancourt 'El Z-2', y el tercero, otro que también abandonó las fuerzas armadas: Heriberto Lazcano Lazcano 'El Z-3'.

En total, 14 desertores del Ejército, con entrenamiento élite, asesinaban para cuidar los intereses del cártel del Golfo. El outsourcing del narcotráfico.

Mientras el trasiego de drogas que encabezaba Osiel, tenía en su organigrama a su hermano Antonio Ezequiel como segundo de abordo, a quien por su carácter explosivo lo conocían como 'Tony Tormenta'.

Otro de los jefes del cártel era un ex policía de Matamoros, Jorge Eduardo Costilla Sánchez, y, en sus filas, un hombre de 29 años se disputaba ascender en la agrupación, se trataba de un ex integrante de la pandilla de Dallas 'Los Tejas' que desconocía tácticas militares, pero con habilidades en la negociación: Miguel Ángel Treviño Morales, quien además de buscar un ascenso, sumó a las actividades a su hermano Omar. Con el tiempo, uno y otro serían nombrados 'Z-40' y 'Z-42' respectivamente.

Osiel Cárdenas Guillén ex líder del cártel del Golfo, contrató a un grupo de desertores del Ejército Mexicano para su protección.
Osiel Cárdenas Guillén ex líder del cártel del Golfo, contrató a un grupo de desertores del Ejército Mexicano para su protección. | ESPECIAL
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Ser sanguinarios ha sido una de las principales características de 'Los Zetas'; son responsables de la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas en agosto de 2010.

Meses después, en abril del siguiente año, secuestraron a pasajeros de autobuses que cruzaban San Fernando. Dieron muerte a 193 personas. En agosto de 2011, ocasionaron el incendio del Casino Royale en Monterrey, dando muerte a 52 personas.

En febrero de 2012 encabezaron un motín en el Cereso de Apodaca; 30 integrantes de Los Zetas se dieron a la fuga y 44 reos murieron.

El 13 de mayo de 2012, dieron muerte a seis mujeres y 43 hombres; sus cadáveres fueron apilados y abandonados en la entrada de San Juan en Cadereyta.

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Un día antes, Monte Alejandro Rubido detalló en el hangar de la Policía Federal la forma en que fue capturado el 'Z-42'. A diferencia de la eliminación del Z-1, el Z-2, EL Z-3 y el Z-40, el operativo implementado para tumbar a Omar Treviño no requirió un sólo disparo.

El bajo perfil con que el capo se movía lo obligó a reducir su vigilancia, explicó la autoridad.

El Comisionado es concluyente frente a su entrevistador.

"Fue un golpe al corazón de esta organización delincuencial. No me sorprendería que la misma se vaya a diluir", dice.

Agrega que desconoce quien pueda suceder al 'Z-42'.

"No hay alguien que ahorita se perfile como para poder ocupar ese grupo".

Veinticuatro horas después de la declaración del funcionario, se cumple una fecha clave del calendario electoral, y el gobierno se ve obligado por Ley a guardar su voz para difundir campañas de logros.

Mientras, el capo recién capturado promueve un amparo. No, no es contra una de las 11 causas penales que enfrenta, sino un intento para en su encierro, no permanecer incomunicado.