11 de noviembre de 2014 / 04:45 a.m.

Monterrey.- En el más completo abandono, enfermo y con un avanzado estado de desnutrición, un hombre con aspecto de indigente murió en el acceso de la antigua estación del ferrocarril, en Monterrey.

A decir de otros vagabundos, el infortunado había llegado a ese lugar hace tres semanas, pero siempre permaneció recostado sobre unas cobijas, rechazando en todo momento la ayuda y alimentos.

El caso trascendió poco después de las 13:00 horas del lunes en las afueras del viejo y abandonado edificio que se localiza en las calles Miguel Nieto y Miguel Domínguez, en la colonia Industrial.

Oficialmente el muerto no fue identificado. Varios de sus compañeros aseguraron que se llamaba Gustavo, de entre 50 y 55 años de edad, apodado 'El Diablito', originario de Michoacán.

Fuentes de la Agencia Estatal de Investigaciones señalaron que el individuo estaba semidesnudo y se protegía del frío con algunos cobertores y trapos viejos.

Presentaba desnutrición severa y delgadez extrema, además de que su piel tenía una coloración amarillenta, lo que hace presumir que padecía cirrosis o hepatitis.

Fueron otros indigentes que suelen reunirse en la estación del ferrocarril quienes alertaron a las autoridades, tras darse cuenta de que Gustavo no respondía.

Personal de la Dirección de Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia se hizo presente para recolectar posibles evidencias y determinar si había indicios de que se tratara de un hecho violento.

Por principio de cuentas los investigadores no le detectaron lesiones al cuerpo, y sí un severo cuadro de desnutrición, además de que el infortunado posiblemente sufrió de diversos malestares.

Al ser cuestionados en torno a la procedencia de Gustavo, los demás indigentes comentaron que él nunca les platicó nada, ni siquiera si tenía familiares en esta región.

Explicaron que sólo les dijo que era originario de Michoacán, sin precisar el lugar, y que a él le apodaban 'El Diablillo'.

"Nunca quiso comer nada, ni que lo lleváramos al hospital. Le traíamos que un huevito o un juguito, y no lo quería; al contrario: se enojaba", dijo un testigo.

Durante las tres semanas que permaneció afuera de la vieja estación, el hombre siempre se quejó de dolores en el pecho y en el abdomen.

Tosía mucho, señalaron sus 'amigos', pero ni siquiera se levantaba de su lugar, ni aceptaba la ayuda o los alimentos que le ofrecían.

El cuerpo fue llevado poco después de las 14:00 horas al Servicio Médico Forense del hospital Universitario, donde le practicarían estudios periciales para determinar la causa de muerte.

TEXTO Y FOTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ