1 de noviembre de 2014 / 02:35 a.m.

Monterrey.- Las horas que estuvo retenida bajo investigación fueron las peores en la vida de la joven Alejandra Reyna Padilla, de 17 años. Mientras esperaba que las autoridades por fin se compadecieran de ella y la dejaran salir, su pequeño hijo de 1 año y 11 meses yacía en un féretro en las capillas de velación de la colonia Pueblo Nuevo.

Los familiares del niño Yareth Alejandro Vázquez Reyna pidieron a las autoridades actuar con rigor en contra de Enrique Celedón Salazar, de 16 años, ahora ex pareja de Alejandra.

Finalmente obtuvo su libertad. El Ministerio Público no encontró pruebas para involucrarla en la muerte del niño, pues su pareja, padrastro de la víctima, confesó que fue él quien lo golpeó.

Eran las 12:00 horas cuando la joven llegó a los funerales. Antes de entrar a ver por última vez al bebé, fue condolida por amigos y familiares que acudieron a darle el pésame.

No pudo hacer ningún comentario. El llanto se lo impidió, y fue su mamá quien exclamó una petición de justicia: Que se castigue a quien le dio muerte a Yareth.

"Pues queremos justicia. Es todo lo que puedo decir. Queremos justicia. –Fue inhumano esto que hizo Enrique... –Sí", aseveró la señora Adriana Padilla.

"Lo único que queremos nosotros es que se haga justicia, porque pues no me parece justo que él (Enrique) se haya ensañado con el niño de esa manera, pues es una criatura que no se puede defender", dijo María Inés Padilla, tía-abuela del bebé.

Ellos siempre recordarán a Yareth como un niño alegre y siempre sonriente.

"Era un angelito mi hijo… era bien linda gente. Todo mundo lo quería. Muy linda gente. Su sonrisa… todo, todo lo que a él le gustaba", reiteró.

Para ellos es un alivio que Alejandra haya recuperado su libertad, tras 48 horas en las que permaneció retenida y bajo investigación en el edificio de la Policía Ministerial en Monterrey.

"Pues hay que llevarla con un psicólogo, porque lo necesita para que pueda superarlo. Yo sé que no se va a poder superar una pérdida así, porque no se puede superar, pero pues más que nada para que pueda seguir adelante", puntualizó la mujer.

El cuerpo del menor fue sepultado alrededor de las 16:00 horas del viernes en el panteón Las Cruces, en el municipio de Marín, luego de una misa en los velatorios.

El bebé cumpliría dos años el próximo 20 de noviembre. Murió la mañana del miércoles en el hospital Materno-Infantil, horas después de que su padrastro lo golpeara en el abdomen porque no dejaba de llorar.

Él, su mamá y Enrique habitaban en un humilde departamento de la colonia Valle de Santa María, en Pesquería, propiedad de los padres del ahora indiciado.

FOTO Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ