ISRAEL SANTACRUZ
6 de septiembre de 2016 / 09:44 p.m.

JUÁREZ.- Tranquilo, apacible, reservado, aunque alegre es como vecinos de la colonia Paseo de la Rivera recuerdan a don Antonio, quien fuera asesinado de forma brutal con un arma blanca en el interior de su casa.

Los hechos ocurrieron entre la noche del domingo y las primeras horas del lunes, cuando el hombre, de poco más de 50 años, fue encontrado sin vida por su hijo, de 26 años, en el baño de la casa, marcada con el 124 de la calle Río Tamesí, luego de que su padre le solicitara regresara a su casa a través de redes sociales.

La colonia donde padre e hijo habitaban hasta este fin de semana es de reciente creación, al grado que la mayoría de los domicilios están deshabitados. Algunos servicios no funcionan correctamente, incluyendo el del alumbrado público. Esto, a decir de los vecinos, pudo facilitar cometer el asesinato por el agresor.

Los indicios muestran que desde la casa marcada con el 126 hubo una riña, algunas plantas pisoteadas y comienza las manchas de sangre, mismas que continúan hasta la casa de Don Antonio, donde en la puerta principal luce una huella de sangre de la mano derecha.

Se presume que el agresor también ingresó al domicilio y en al menos 60 ocasiones agredió con un arma punzocortante al hombre, para al final hacerle una herida en el cuello. El cuerpo quedó tendido encima de una gran mancha de sangre en el baño, donde minutos más tarde lo encontró su hijo.

A pesar de ello, los vecinos señalan no escucharon peleas o forcejeos cuando ocurrió el crimen, además de que la oscuridad al no haber alumbrado público cobijó al asesino.

Los vecinos señalan que padre e hijo llegaron procedentes de otro estado, habitando la casa desde hace dos a tres meses tras tiempo de rentar vivienda. Con esfuerzo tramitaron su patrimonio hasta que se mudaron, a pesar de que no tenían mobiliario en el domicilio.

Desde su arribo poco conversaban con los vecinos, pues eran reservados, aunque de vez en ves realizaban convivios y fiestas, siempre al interior de la casa y sin afectar a terceros con ruido o riñas.

Por ello es que los colonos recibieron sorprendidos la noticia de la muerte.

Si bien reportan que los patrullajes son nulos y los robos de cableado son constantes en casas deshabitadas, los vecinos dudan que el asesinato haya sido derivado de un robo al saber la cantidad de lesiones recibidas por Don Antonio.