21 de octubre de 2014 / 01:40 a.m.

Monterrey.- Tras el asesinato del albañil Benito Martínez Flores, de 37 años, una familia de la colonia CROC quedó en el desamparo.

Aunque su esposa ayuda para el gasto familiar trabajando como doméstica, el hombre era el principal sostén del hogar.

Martínez Flores dejó cuatro hijas, de entre 12 y 19 años; la mayor tiene seis meses de embarazo y fue abandonada por su novio.

Para los habitantes de la colonia CROC, en el norte de Monterrey, el albañil fue víctima de un robo por parte de pandilleros, cuando estaba a sólo dos cuadras de su vivienda.

"Nunca se había visto esto. Sucedió ahí, de pura casualidad. No sabemos por qué, pero aquí casi no hay problemas de esos. Antes sí, verdad", explicó un hombre que habita frente al sitio del crimen.

Los vecinos de esa zona, en las faldas del cerro Topo Chico, se encuentran tristes por lo ocurrido.

"Era una persona tranquila, trabajadora, y pues dedicada a su casa. No tenía problemas aparentes… que nosotros sepamos, no", expresó la señora Altagracia Castillo.

Ellos fueron testigos cuando, casi a la medianoche del sábado, el albañil se encaminó desde su casa hacia una tiendita cercana. En las calles México y 5 de Mayo fue interceptado por varios jóvenes.

Los pandilleros lo agredieron y derribaron, golpeándose él la cabeza contra una pared.

"Incluso nosotros lo vimos que bajó, y se nos hizo raro que vinieran a decirnos que a él lo habían agredido. Aparentemente fue un asalto", recalcó el ama de casa.

La proliferación de viciosos y pandilleros en común en el populos barrio. Las personas de bien tienen que soportar el acoso y la molestia de los vagos.

"En esta calle no, pero alrededor sí. Se requiere un poco más de vigilancia, yo digo que sí, porque aquí prácticamente no tenemos vigilancia", concluyó.

Entre el domingo y el lunes, los restos de Benito fueron velados en una capilla católica que está entre las colonias CROC y Tiro al Blanco.

A las 8:00 de la mañana del lunes la carroza avanzó hacia una comunidad rural de Ciudad Valles, San Luis Potosí, de donde la víctima era originaria, y allá será sepultada.

Martínez Flores habitaba en la calle Arroyo, sin número, en la colonia Tiro al Blanco, en las faldas del cerro del Topo Chico.

Hasta el momento las autoridades continúan con las indagatorias para identificar y detener al o los responsables de este crimen que enluta a una humilde familia.

FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ