AGUSTÍN MARTÍNEZ
10 de febrero de 2017 / 08:31 a.m.

MONTERREY.- Eran las 23:30 horas del miércoles 10 de febrero de 2016. El silencio y una tenue iluminación imperaban en la vieja prisión del Topo Chico.

Pero de pronto, de un instante a otro, aquella tranquilidad y aquel silencio se convirtieron en tensión, en ruidos y exclamaciones de dolor.

Comenzaba a gestarse el más grave incidente de violencia jamás registrado en México en un centro penitenciario.

Durante los últimos minutos del miércoles y las primeras horas del jueves 11 de febrero, decenas de reos invadieron en forma violenta las celdas de otros, lo que generó en una pelea campal que se extendió hasta una cancha, a cielo abierto.

Ahí se golpearon mutuamente y en forma brutal con pedazos de madera y barrotes, además de inferirse heridas con puntillas y pedazos de metal afilados.

Al final de la agresión las autoridades contabilizaron 49 presos fallecidos y 12 más lesionados, cinco de ellos de gravedad.

Según las investigaciones, la matanza se originó a raíz de las disputas entre dos bandos de un mismo grupo delincuencial, que se disputaban el poder dentro de la penitenciaría.

Los grupos antagónicos los encabezaban dos delincuentes, identificados ellos como Iván Hernández Cantú, alias "El Credo", y Juan Pedro Saldívar Frías, "El Zeta 27".

Al paso de los días y de las investigaciones, la Procuraduría estatal dio a conocer la captura de la directora del penal, del comisario de la Agencia de Administración Penitenciaria, y del subdirector del reclusorio.

Gregoria Salazar Robles, Fernando Domínguez Jaramillo y Arturo Bernal González, enfrentan actualmente acusaciones por abuso de autoridad y homicidio calificado.

Hasta ahora las autoridades no han informado con precisión el tipo de cargos penales, por la citada masacre, que pesan en contra de "El Credo" y "El Zeta 27".