AGUSTÍN MARTÍNEZ
11 de septiembre de 2015 / 05:17 p.m.

Monterrey.- Una mujer de la tercera edad murió la tarde de este viernes al ser arrollada por un camión repartidor de agua purificada a pocos metros de su domicilio, en la colonia Topo Chico.

La víctima bajó de la banqueta justo cuando el operador reinició la marcha en reversa, y no se percató de su presencia hasta que escuchó el fuerte grito de la señora.

La tragedia ocurrió minutos antes de las 15:00 horas del viernes en la calle Villaldama a la altura de Linares, en el asentamiento ubicado en la zona norte de Monterrey.

La víctima fue identificada como María de los Ángeles Torres Serrato, de 75 años de edad, quien tenía su domicilio en la calle Linares número 6621.

Como aparente responsable del accidente, fue remitido el joven Roberto Jesús Sías Salazar, de 25 años y quien sufrió una crisis nerviosa al ver lo ocurrido.

El joven operaba un vehículo marca International, color blanco, con placas de circulación de Tamaulipas y en el que repartía productos de la marca Electropura, mismos que acababa de dejar en una vivienda ubicada en el mencionado cruce.

El cliente, de nombre Alfredo Jiménez, señaló que el joven regresó a la unidad y se dispuso a continuar el recorrido y, aunque Jiménez dijo haber visto a la señora caminar por la banqueta, señaló no haberse percatado del momento exacto del atropello.

El trabajador reinició la marcha en reversa y nunca se dio cuenta de la presencia de Torres Serrato, quien alcanzó a gritar de dolor al momento del impacto, por lo que el repartidor se detuvo de inmediato y bajó para ver lo que había ocurrido, observando bajo el vehículo a la mujer de la tercera edad.

Sías Salazar intentó pedir auxilio; los habitantes del lugar se movilizaron de inmediato y, mientras unos llamaban a la Cruz Verde y a la Cruz Roja, otros colocaron gatos hidráulicos que les facilitaron en un taller cercano, con la intención de liberar a la mujer que había quedado atrapada.

Sin embargo, durante la maniobra y tras la llegada de los paramédicos, se constató que María de los Ángeles ya no presentaba signos vitales.

Elementos de la Secretaría de Seguridad y Vialidad de Monterrey tomaron conocimiento de los hechos y se hicieron cargo del resguardo de Sías Salazar.

Por su parte, personal de la Dirección de Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia se hizo cargo de las investigaciones, bajo la supervisión de un representante del Ministerio Público.