REDACCIÓN
16 de febrero de 2016 / 06:56 a.m.

Monterrey.- Al momento de la masacre que se registró en el penal del Topo Chico, sólo se encontraban 35 celadores de guardia y, presuntamente, solamente fungieron como testigos de la tragedia.

Los custodios, que aparentemente no hicieron nada para evitar el enfrentamiento, comparecieron dentro de la carpeta judicial que integra la Procuraduría de Justicia en contra de la ex directora Gregoria Salazar y del subcomisario Fernando Domínguez Jaramillo.

Aunque las autoridades manejan con hermetismo las indagatorias del trágico acontecimiento que ocurrió la noche del miércoles de la semana pasada y madrugada del jueves 11 de febrero, los encargados de resguardar la seguridad del lugar confirmaron que la matanza se dio en dos momentos.

De acuerdo a como lo revelan las imágenes que fueron difundidas en las redes sociales, el enfrentamiento inició en los patios del centro penitenciario.

En ese lugar, los integrantes de un grupo criminal atacaron a sus rivales y asesinaron a varios, para posteriormente arrastrar sus cuerpos a otra área del reclusorio, donde finalmente los abandonaron.

Después de victimar a sus rivales y mover los cuerpos, los autores materiales de la masacre persiguieron a los internos que se les habían escapado y que trataron de resguardarse en la enfermería y en el área de Folapac, aunque finalmente consiguieron asesinarlos e incrementar a 49 el número de víctimas.

Presuntamente, mientras eso ocurría, los principales orquestadores del hecho permanecían resguardados.

Aparentemente, a Jorge Iván Hernández Cantú, "El Credo", lo resguardaban en el área de la dirección del centro penitenciario, mientras que su rival Juan Pedro Saldívar Frías "El Z27", observaba a distancia lo que hacían los integrantes de su bando.