AGUSTÍN MARTÍNEZ
9 de junio de 2015 / 09:51 p.m.

Monterrey.- El ciclista Luis Enrique Barajas pedaleó hasta el cielo. Familiares, amigos y compañeros de equipos lo acompañaron en el último adiós en un panteón del municipio de Juárez.

“Siempre lo recordaremos como un gran amigo, cálido, sano de salud y sincero. Compañero de tantas y tantas rodadas, y tantas competencias”, expresó en tono triste el también ciclista Salvador Rivera Hernández.

Barajas Amaya fue sepultado a las 11:00 de la mañana del martes, dos días después de un veloz automóvil lo impactara en su bicicleta, cuando entrenaba en Doctor González.

“Su muerte se une a las recientes que ha habido aquí en nuestra comunidad. (Luis Enrique) Se convierte en un mártir más, y es un llamado a las autoridades a que se sigan reformando leyes”, declaró Rivera Hernández, quien practica ese deporte de hace 10 años.

Él resaltó la importancia de una actividad como el ciclismo, que cada día tiene mayor auge en la comunidad, sin importar el estrato económico de las personas.

“Es una garantía de vida sana, amigos… amigos sinceros. Muchos de nosotros sólo nos vemos en los pedales. (El ciclismo) Es un abrazo sincero, donde confluyen distintos niveles socioculturales. Allí todos somos iguales”, reiteró.

El grupo de deportistas acompañó en sus frágiles vehículos al cortejo fúnebre, desde las capillas en la colonia Guadalupe Victoria, en Guadalupe, hasta el panteón La Piedad, en los límites con Juárez.

Al momento del último adiós, Héctor, hermano de Luis Enrique, dirigió un mensaje de agradecimiento a quienes los acompañaron en esos difíciles momentos.

Luego del sepelio, una vez más, pidieron a todos los automovilistas y conductores en general, tener más cultura vial y consideración hacia quienes viajan en bici, independientemente si se trata de deporte o simple medio de transporte.

“No nos avientes el carro; no nos avientes el tráiler. Nosotros también tenemos familia. Nuestras familias nos esperan en nuestras casas. Respétennos. No les pedimos más”, dijo René Almaguer.

Luis Enrique Barajas Amaya, de 44 años, era ingeniero mecánico e impartía clases en la carrera de Máquinas y Herramientas en el CONALEP de Apodaca.

Desde la adolescencia practicaba el ciclismo, impulsado por su padre, al tratarse de una actividad familiar que también desempeñaban varios de sus tíos y hermanos.

La mañana del domingo 7 de junio él entrenaba con un grupo de 10 deportistas en la carretera a la altura de Doctor González.

De pronto cinco de ellos fueron impactados por el automóvil que conducía el joven Alejandro González Rodríguez, de 19 años y quien se desplazaba a exceso de velocidad.

Barajas Amaya falleció y las otras cuatro personas resultaron lesionadas, dos de ellas en condiciones de salud delicadas.