FOTO Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ
3 de diciembre de 2014 / 03:23 a.m.

Monterrey.- Durante una discusión de borrachera, un trabajador de un taller de marmolería asesinó a su compañero y ocultó el cuerpo en un terreno baldío, en el municipio de Cadereyta.

El supuesto responsable del crimen confesó haber golpeado a la víctima con un palo de escoba, además de asfixiarla colocándole uno de sus pies en el cuello.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del domingo 30 de noviembre, pero trascendieron la tarde del lunes, en el ejido La Cieneguita, que se ubica a 16 kilómetros al sur de la cabecera municipal.

Como Miguel Antonio Salto, de 39 años, fue identificado el ahora occiso, en tanto que el detenido se llama Efraín Cardosa Velázquez, de 33. Ambos son originarios del estado de Oaxaca.

El personal del destacamento local de la Agencia Estatal de Investigaciones estableció que los oaxaqueños estuvieron tomando desde la tarde del sábado en los alrededores de la marmolería.

Cerca de las 20:00 horas la esposa de Miguel Antonio acudió a buscarlo, pero no lo encontró. Vio uno de sus zapatos tirado, aunque no le dio mayor importancia.

El domingo en la mañana y al darse cuenta de que su marido no había llegado a dormir a la vivienda, contigua al centro de trabajo, la mujer buscó a Efraín y le preguntó por Miguel.

Efraín presentaba algunos golpes en la cara, y le indicó a la señora que no sabía nada de él.

El ama de  casa decidió presentar la denuncia por desaparición ante las autoridades. Al ser cuestionado por los agentes ministeriales, Cardosa Velázquez terminó por confesar el crimen.

Comentó que durante la borrachera, y sin recordar el motivo, comenzó a discutir con Antonio Salto, y luego empezaron a pelear.

Declaró que tras agredir a su rival y paisano con un palo de escoba en la cabeza y en diferentes partes del cuerpo, terminó por derribarlo y siguió golpeándolo.

Finalmente le colocó uno de sus pies a la altura del cuello y lo presionó con fuerza, hasta que la víctima dejó de moverse y respirar.

Luego cargó y arrastró el cadáver alrededor de 50 metros hasta un terreno baldío, donde lo cubrió con hierbas junto a una pileta, con la intención de que no fuera descubierto.

Instantes después se dirigió a su casa, ubicada a unos 100 metros de la de la víctima, y se fue a dormir tranquilamente.

Tras su confesión, el sujeto les indicó a los policías el sitio exacto donde había colocado el cuerpo.

Hasta ese lugar arribaron la tarde del lunes elementos de Servicios Periciales, quienes se coordinaron para iniciar la indagatoria y recolectar las evidencias correspondientes.

Este martes trascendió que los restos de Miguel Antonio Salto serían trasladados a su lugar de origen, en el sureño estado de Oaxaca.