REDACCIÓN
16 de septiembre de 2015 / 10:42 p.m.

Monterrey.- La Procuraduría de Justicia de Nuevo León tiene tres meses, hasta el próximo mes de diciembre, para concluir y robustecer la acusación en contra de la mujer que asesinó a sus dos niñas y dejó lesionado a su hijo, de 6 años de edad.

En ese plazo, Andrómeda Elisa Cordero Flores, de 35 años, será examinada por psiquiatras del penal del Topo Chico, luego que en las dos audiencias en las que fue presentada ante el juzgador que le inició el juicio tuvo episodios de trastorno mental.

Trascendió que en la primera diligencia que se desahogó el jueves de la semana pasada en el Hospital Universitario, donde se recuperaba de las lesiones que se causó al tratar de suicidarse, Cordero Flores supuestamente se desmayó y cuando reaccionó comenzó a gritar y a llorar en presencia de todas las personas que participan en el juicio.

En la que se realizó el martes desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde en la sala tres del Palacio de Justicia, Andrómeda Elisa volvió a perder la conciencia por varios lapsos de tiempo.

Por lo que el juzgador solicitó el apoyo de un psiquiatra del reclusorio, donde se encuentra desde el pasado fin de semana.

Aunque, después de analizarla el especialista resolvió que no presentaba signos de trastorno mental, antes de concluir la audiencia en la que quedó vinculada, el juez ordenó que se le realicen otros exámenes más a fondo para confirmar o descartar esa situación.

Los especialistas del centro penitenciario tienen que valorarla y determinar, posiblemente, antes de que concluyan los tres meses de plazo para cierre de investigación sus condiciones mentales.

En base a los resultados de esos estudios, el juzgador resolverá si Andrómeda Elisa es sometida a un juicio normal o a un procedimiento especial, en el que solo recibiría como castigo por el doble homicidio e intento de homicidio y la violencia familiar que cometió, un tiempo de internamiento en un centro de atención para personas con trastornos psiquiátricos.