MARCIAL PASARÓN
28 de septiembre de 2016 / 02:26 a.m.

MONTERREY.-  Durante más de cuatro horas y en un caso sin precedente en Monterrey, un ex-convicto e integrante de un grupo criminal tamaulipeco, causó psicosis al tomar como rehén al empleado de un restaurante en el centro de la ciudad.

Los hechos que provocaron un fuerte despliegue de policías municipales, estatales y federales, iniciaron alrededor de las 21:30 horas del martes y se prolongaron hasta las 01:30 horas del miércoles.

El delincuente, identificado como Vidal Eduardo Gómez Camacho, de 35 años, llegó al restaurante Vips ubicado en la calle Padre Mier, entre Emilio Carranza y Galeana.

De acuerdo a las investigaciones, el delincuente, quien cuenta con antecedentes penales por narcomenudeo y por plagio, ingresó al restaurante y ocupó una de las mesas ubicadas cerca de la puerta de acceso.

Al ser atendido por una de las empleadas, pidió de cenar carne asada y algo de mariscos, lo que provocó extrañeza entre los empleados.

En base a la declaración de los trabajadores del negocio, Gómez Camacho que vestía una pantalón de mezclilla en color azul, degustó la comida en alrededor de una hora.

A las 21:30 horas, se levantó de su lugar y pidió le entregaran la cuenta, la cual ascendió a cerca de 500 pesos.

Con el documento en la mano caminó cerca de siete metros hasta llegar a la caja principal del restaurante, la cual estaba a cargo el empleado José Arreola Resendiz, de 50 años.

Luego de esperar que un cliente realizara la misma operación, el sujeto utilizó uno de los cuchillos que le fue proporcionado para degustar la comida y amenazó al cajero.

Esta acción fue vista por el resto de los empleados y alrededor de 40 comensales que estaban en el lugar, a quienes a gritos les pidió que salieran del negocio.

Los clientes corriendo hacia la avenida Padre Mier y la calle Emilio Carranza. Dos oficiales del grupo de vigilancia turística fueron alertado de lo que sucedía en el restaurante.

Ambos se dirigieron de inmediato al negocio y al ingresar se dieron cuenta de que un sujeto con cuchillo en mano, mantenía amenazado al cajero.

El delincuente se identificó y aseguró ser ciudadano norteamericano y para liberar al empleado exigía la presencia del Cónsul de Estados Unidos en Monterrey.

La tensión creció cuando amenazó con matar al trabajador y después suicidarse.

Las calles Zaragoza, Padre Mier, Matamoros, Morelos, y Galeana, fueron cerradas al paso vehicular y la zona fue acordonada.

Los policías se apostaron frente al inmueble, otros a los costados de las ventanas y otro grupo permanecía a la expectativa.

Media hora después al lugar llegó el secretario de Seguridad Pública municipal y ex director de la Unidad Antisecuestros de la Policía Ministerial, Esteban Cantú Montes, quien ingresó al restaurante.

Varias horas y ante el temor de que el delincuente fuera a atentar contra el trabajador, el funcionario trató de convencerlo para que se entregara a las autoridades.

Se estableció que la intención del hombre al llevar a cabo la toma de rehenes en ese lugar, era para llamar la atención de las autoridades estatales y del Consulado de Estados Unidos para lograr salir de México e internarse en territorio estadounidense.

Cuatro horas después, a bordo de un vehículo blindado y junto con su equipo de seguridad, al sitio llegó el alcalde de Monterrey y ex procurador de Justicia, Adrián de la Garza Santos.

El edil se unió a las negociaciones que ya realizaba el funcionario policiaco con el delincuente y 20 minutos después lograron que el sujeto comenzara a caminar hacía la salida, pero este llevaba a su lado al rehén.

Una camioneta cerrada propiedad del municipio, fue estacionada de reversa y cerca de la puerta de acceso, ya que el sujeto había pedido retirarse a bordo de un vehículo.

Pero cuando cruzó la puerta y en un rápido movimiento, un oficial de policía logró sujetarlo del brazo y derribarlo, para después varios elementos más lo sometieron en cuestión de minutos.

Durante la negociación el sujeto aseguró que un grupo delictivo lo buscaba para asesinarlo y por eso quería entablar comunicación con las autoridades extranjeras.

“Este sujeto decía que era seguido por gente de un grupo delictivo y tenía temor de ser asesinado y lo que buscaba era el apoyo de alguna autoridad para salir del país”, dijo el funcionario minutos después de que toda la tensión terminó.