FOTO Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ
18 de diciembre de 2014 / 04:28 a.m.

Monterrey.- En medio del viejo panteón municipal de Cadereyta hay una tumba que, por su colorido, llama la atención de cualquiera.

Es la morada de la pequeña Chesly Damaris, la niña que murió el pasado domingo luego de que presuntamente fuera golpeada por su propio padre, en la colonia Valle del Roble.

Sus restos ya descansan en paz, mientras su papá, Rogelio Garza Rodríguez, de 27 años, se prepara para enfrentar a la justicia y todo su rigor.

Chesly Damaris Garza Ibarra fue sepultada este miércoles en el cementerio que se localiza en el acceso poniente de Cadereyta, cerca del bulevar Benito Juárez.

El velorio se llevó a cabo desde la noche del martes en las capillas de la colonia Carlos Salinas de Gortari, donde se hicieron presentes vecinos y familiares de la menor.

Se informó que, al tratarse de personas de escasos recursos, el Gobierno Municipal de Cadereyta se hizo cargo de los gastos del funeral, como lo fue el féretro, el velatorio y el lote del panteón.

Una ligera llovizna al momento del sepelio dejaba entrever que el cielo estaba triste, llorando, ante la sorpresiva partida de la risueña pequeñita.

Momentos después la tumba se quedó sola, contrastando la alegría y el colorido de sus flores, con lo gris de la tarde, y lo derruido del resto de los sepulcros.

Una figura inflable de la Princesita Sofía, el personaje infantil preferido de Damaris, se quedó allí, como única compañía.

Afuera del panteón algunos familiares del padre de la niña, Rogelio Garza, expresaron su molestia porque las autoridades solamente lo implicaron a él en los hechos.

Fuera de entrevista señalaron que la Policía debió investigar también a la mamá, Cintia Ibarra Salas, de 22 años, pues ella, afirmaron, solía desentenderse de sus cuidados.

Consideraron incoherente que ella se haya ido a quedar a la casa de su abuelo desde el sábado, en la colonia La Joya, de Guadalupe, dejando a su esposo con sus dos hijos.

Damaris falleció a temprana hora del domingo 14 de diciembre en el hospital de Pemex en Cadereyta, luego de que fuera llevada por su papá y una tía.

Al principio las autoridades presumieron que la menor se había broncoaspirado, pero la autopsia reveló que ella presentaba golpes y severas contusiones en el abdomen y el tórax.

Rogelio Garza, después de algunos interrogatorios, confesó que agredió a su hija porque estuvo llorando mucho rato en la madrugada, además de que había orinado su ropita.

La tarde del miércoles se dio a conocer que la Procuraduría de Justicia obtuvo una orden de aprehensión contra Garza Rodríguez, para que sea juzgado y encarcelado, y de esa forma enfrente las serias acusaciones por la muerte violenta de la niña.