AGUSTÍN MARTÍNEZ
5 de junio de 2015 / 09:04 a.m.

Monterrey.- Los habitantes de la calle San José, en la colonia San Miguel, ubicada en el municipio de Escobedo, se mostraron sorprendidos ante la detención de su vecino que ocultaba en su vivienda un arsenal.

Las personas describieron a Julio César Díaz Cortés como un hombre tranquilo, aparentemente sin problemas y quien se ganaba la vida operando un taxi.

"Pues yo creo que siempre ha vivido allí. Un tiempo se fue, pero porque traía problemillas al parecer la señora, por unos préstamos; de esos préstamos de Compartamos Banco y eso.

"Pero un tiempecito, unos dos meses, se fueron, y luego regresaron a su casa otra vez#, comentó un hombre que habita menos de 100 metros de la casa de Díaz Cortés.

Una señora indicó que, tras el operativo realizado la madrugada del miércoles, elementos policiacos han acudido en forma esporádica a la vivienda.

"Ayer vinieron, pero pues andan a vuelta y vuelta nada más. Quién sabe quién era. Venían y checaban la casa los policías. Nosotros poco conocemos al vecino de allí. No muy bien… nada más de vista", aseveró.

Como una familia tranquila calificaron los vecinos a Julio César, a su esposa y a sus dos hijos. Por lo tanto se dijeron sorprendidos por el incidente que ahora mantiene en prisión al taxista.

"No pues es una familia normal. Bien tranquilos que eran. Nos extraña esto (...) sí nos extraña, porque nunca habíamos tenido un problema así. Bueno, ellos. Nosotros pues no. Simplemente somos vecinos, y nada más nos conocemos así", puntualizó el ama de casa.

Tras el arresto de Díaz Cortés la casa permanece deshabitada, aunque es vigilada por una pareja de perros criollos.

El desorden y la falta de aseo en el exterior de la pequeña finca llegan a contrastar con un vehículo compacto RTM Tango, que permanece estacionado y su llanta trasera inmovilizada con una cadena.

Las personas que pasan caminando frente al domicilio de la calle San José, casi a la altura de San Genaro, se limitan a observar.

El taxista fue sorprendido por oficiales de Fuerza Civil cuando se hallaba fuera de la casa, con un fusil AR-15 en la espalda.

Al ser sometido y cuestionado por los policías el hombre confesó que dentro del inmueble tenía más armas de fuego y cartuchos de distintos calibres.

Las autoridades descubrieron que Julio César tenía en un ropero otros dos fusiles AR-15 y dos AK-47 “cuerno de chivo”, además de mil 200 cartuchos .9 milímetros, mil 074 del tipo .223 y 256 cartuchos calibre 7.62 por 39.

Dentro de la casa ocultaba 48 cargadores desabastecidos.

Del mismo modo, hizo entrega de dos placas balísticas y dos paneles para chalecos tácticos.