7 de abril de 2014 / 01:01 p.m.

Monterrey.- La joven Andrea Lizeth Pérez Hernández, de 22 años de edad, ya había sido pedida para esposa por su novio Carlos Israel Cepeda Garza, de 24 años, y la boda sería en cuatro meses, aproximadamente.

Sin embargo, él descubrió una situación en ella que lo llenó de celos y decidió secuestrarla, pedir un millón 800 mil pesos con el apoyo de un grupo de amigos de la colonia Fomerrey 34, en San Nicolás de los Garza, donde vive un cuatro de marzo.

"Supuestamente, para darle un susto y obtener dinero, decidió secuestrarla, aquí ponemos las fotografías de los presuntos para que la gente los vea y denuncie en caso de haber participado en más eventos", explicó el Procurador Adrián de la Garza Santos.

Ella era hija y a la vez empleada del propietario de una carnicería en el citado barrio, donde también Carlos Israel trabajaba.

Hace unos tres años, un hermano de la joven también había sido privado de la libertad y se pagó el rescate; ahora, con Andrea Lizeth, pensaron los secuestradores, sería lo mismo y obtendrían los casi dos millones de pesos.

Pero algo salió mal cuando fue secuestrada y llevada cautiva a una casa en la colonia Unidad Laboral, pues descubrió que su novio formaba parte del grupo de plagiarios, por lo que el plan era asesinarla para que no los delatara.

Y así fue, recibió un disparo en la cabeza, luego el cadáver fue descubierto el viernes 28 de marzo en un baldío de la colonia Moderno Apodaca segundo sector, en el municipio de Apodaca.

Según la autoridad, Carlos Israel, durante todo ese tiempo, siguió yendo a trabajar como coartada, aunque la denuncia ya estaba interpuesta.

Sin embargo, gracias al excelente trabajo del Grupo Especial Anti Secuestros de la Procuraduría de Justicia de Nuevo León, se logró interrogar al novio, quien delató a sus cómplices.

Ellos son Carlos Yair Barrón Hernández, de 23 años de edad; Juan Antonio Gómez Acosta, de 30; Ángel Adrián Barrón Hernández, de 18, que fue quien le disparó a la muchacha, así como los menores Eusebio, de 17 y Carlos Alberto, de 16, además de otro que está prófugo pero plenamente identificado.

A ellos les aseguraron un auto Mustang un Eclipse y un Jetta, así como una pistola calibre nueve milímetros con 14 cartuchos, 39 bolsitas con mariguana y cinco teléfonos.

El olfato de los elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, así como el dicho de vecinos de la Fomerrey 34, en el sentido de que se les hacía raro que de la noche a la mañana ese grupo de jóvenes trajera autos y camionetas, llevó los policías a dar con la banda de secuestradores.

Secuestraron a Andrea Lizeth, no cobraron el rescate y, lo peor, la asesinaron para que no los delatara, pero el actuar de ellos fue el pésimo error que cometieron y ahora tendrán que pagar con cárcel los delitos que cometieron.

Iram Oviedo