8 de noviembre de 2014 / 04:30 a.m.

Juárez.- María Rosa Sánchez Tolentino profesa la religión Pentecostés. Está segura de que en la muerte violenta de su hermano, el 'enemigo' –el Diablo– persuadió a su propia madre para que actuara en contra de la víctima.

Considera que la señora María Tolentino Martínez, de 62 años, estuvo durante unos momentos en medio de las fuerzas del bien y del mal.

"Allí el enemigo le dice: Si tanto dices que quieres a tu hija, o a tu hijo, a ver, quítale lo que más le duele. Quítale todo. Y Dios le quiere ganar al enemigo", comentó.

Sánchez Tolentino platicó en su casa de la colonia Arboledas de los Naranjos, en Juárez, a 24 horas del sepelio de su hermano Epifanio, de 38 años.

Él murió la madrugada de miércoles durante una riña que sostuvo con su padrastro y dos sobrinos, con la aparente participación de su propia madre.

En estado de ebriedad, Epifanio fue sometido y atado con una cuerda, pero terminó asfixiado, en el domicilio familiar ubicado en un predio irregular adjunto a la colonia Villa los Naranjos.

Tras los servicios funerarios la familia quedó endeudada. Debe 6 mil pesos, y pide el apoyo de las autoridades municipales de Juárez a través del DIF o Desarrollo Social.

"Porque la verdad es que tenemos familia que está en la escuela, a parte nuestros esposo, pues ellos son jardineros, y con esta lluvia no pueden salir a trabajar", reiteró el ama de casa.

Además de difícil situación económica, deben enfrentar el dolor por la ausencia tan repentina de un ser querido.

"Porque mi hermano no fue enfermo. Mi hermano estaba sano. Solamente Dios sabe y conoce… yo creo que mi hermano esta con Dios", dijo.

El padrastro, Zenaido Hernández, de 70 años, y los primos del ahora occiso, Francisco y Bertín Hernández, permanecieron retenidos.

La madre de Epifanio, Doña María Tolentino Martínez, de 62, fue liberada horas después de los hechos.

Sus hijas manifestaron que ella requiere apoyo psicológico.

"Que se atienda con un doctor, para que mi mamá reaccione bien porque, aunque es grande ya, todavía necesitamos  a nuestra madre", dijo María Rosa.

Ella no juzga su mamá, y tampoco siente rencor hacia sus sobrinos, aunque sí desea que Zenaido pague por lo que ocurrió.

"Mi corazón lo siento limpio. No tengo odio para mi sobrino, para nada, la verdad. Porque es como mi hijo, mi hermano. Porque mi hermana es mi hermana. Sangre por sangre. ¿Por qué yo voy a tener odio con mi hermano?".

FOTO Y TEXTO: Agustín Martínez