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18 de abril de 2016 / 11:04 a.m.

Apodaca.- La masacre de nueve hombres que se registró este domingo en el domicilio marcado con el número 118 de la calle Valle de San Pablo, en la colonia Valle San Miguel, en Apodaca, no es el único hecho violento que ha ocurrido en el lugar.

El viernes 10 de abril de 2014 César Omar, de entonces 17 años, asesinó a su padre de una cuchillada cuando éste sostenía una discusión con su madre.

De acuerdo a una fuente policiaca, Roberto Rodríguez Infante, de 40 años, fue herido en el costado izquierdo cuando se encontraba en una recámara, lo que le provocó una fuerte hemorragia.

Aunque la víctima fue traslada por sus familiares a la Clínica 66 del Seguro Social, ubicada en la colonia Pueblo Nuevo, murió minutos después de haber ingresado.

De acuerdo a las investigaciones, el matrimonio integrado por Roberto Rodríguez y Yesenia Martínez, comenzó a discutir, pero los reclamos subieron de tono, lo que molestó a César, quien tomó un cuchillo de la cocina y le asestó un golpe a su padre.

Trascendió que el menor fue detenido en el hospital en donde confesó la agresión, pero dijo que actuó en defensa de su madre.
Vecinos del sector refirieron que constantemente la familia sostenía discusiones y que el joven era albañil.

Pero la madrugada de ayer otro crimen se registró en el mismo lugar. A dos años de la tragedia familiar nueve hombres fueron asesinados en el baño, en la sala y al exterior de la vivienda. En esta ocasión los homicidas lograron huir.

La noche del domingo la Procuraduría de Nuevo León identificó a siete de las víctimas. Informó que se trataría de hombres de entre 21 a 51 años, y de acuerdo a a sus familiares, 
dos eran albañiles, uno mecánico y otro se dedicaba a la carpintería; el resto no aclaró la actividad laboral. 

Las autoridades estatales señalaron en rueda de prensa que las víctimas se reunían en el domicilio para consumir sustancias prohibidas.

El procurador Roberto Flores aclaró que dos hombres fueron asesinados con arma blanca y siete más murieron por ahorcamiento.

Además se aclaró que los cuerpos estaban maniatados y no hay indicios de que los homicidas hayan usado armas de fuego para perpetrar dicha masacre.