10 de septiembre de 2014 / 11:58 p.m.

Escobedo.- Las autoridades policiacas investigan el caso de un hombre que fue encontrado muerto la tarde del miércoles en una vivienda de Escobedo.

El individuo, quien vivía solo, presentaba un avanzado estado de descomposición, aunque a simple vista, según los investigadores, no presentaba lesiones visibles.

El caso trascendió momentos después de las 13:00 horas en un domicilio de la calle Pantitlán casi esquina con Chinameca, en la colonia Agropecuaria Arco Vial.

En una de las habitaciones, prácticamente debajo de una cama, yacía el cadáver de quien en vida llevara el nombre de Humberto Moreno, de 65 años de edad.

Dicha persona se dedicaba a la venta de ropa y calzado usados en mercados rodantes. Trascendió que tenía esposa e hijos en San Nicolás, pero ellos rara vez lo visitaban.

Fue uno de sus vecinos quien efectuó el hallazgo al ir a buscar al sexagenario, pues le pareció extraño no verlo durante los últimos tres días.

Al asomarse por una ventana alcanzó a ver el cuerpo y de inmediato llamó a las autoridades, arribando instantes después elementos de la Policía Municipal y de la Agencia Estatal de Investigaciones.

Personal de la Dirección de Servicios Periciales se encargó de analizar la vivienda y el exterior, sin que se encontraran indicios o evidencias de un hecho violento.

El interior de la casa estaba en orden y aparentemente no había forzaduras en la puerta o en las ventanas, según manifestó un agente ministerial.

El vecino que habita en la casa contigua, quien encontró el cadáver de Humberto, dijo a los policías que la última vez que lo vio fue la tarde del domingo.

Ese día el comerciante le pidió al joven que le fuera a comprar unas botellas de suero, pues se sentía mal y sufría de fuertes dolores en el pecho.

Ya no supo nada de él, hasta que a media semana fue a buscarlo, percibiendo de inmediato los olores fétidos que salían de la habitación.

El fallecido fue descrito como una persona tranquila, que tenía una relación amable con las personas del barrio, aunque su familia casi nunca iba a verlo.

 FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ