AGUSTÍN MARTÍNEZ
27 de octubre de 2015 / 09:30 a.m.

Monterrey.- Tras la muerte del taxista y dos de sus pasajeras el pasado viernes, el dolor y la preocupación continúan entre los familiares de las víctimas.

Mientras la única sobreviviente del vehículo de alquiler permanece grave en el hospital 21 del IMSS, los deudos piden justicia y que se les respalde legal y económicamente.

“Estamos bien endeudados. Tenemos muchas cosas que pagar. No nos hemos reportado tampoco ante la autoridad, porque estábamos con nuestro problema de sepultar a nuestras personas”, expresó la señora Priscila Andrade, tía de las jóvenes que murieron en el percance.

Esto ocurre luego de que la conductora aparente responsable del accidente, Mónica Herrera Tapia, de 42 años, recuperara su libertad condicional bajo las reservas legales correspondientes, y mientras sigue sujeta a proceso.

“Nada más les pido que se haga justicia. Fueron tres vidas que se perdieron en ese accidente. Ahorita está una joven jugándose la vida y la muerte. No queremos que pasen más cosas de estas”, agregó Priscila.

El percance ocurrido la tarde del viernes en la avenida Industriales del Poniente, frente al parque industrial Martel, en Santa Catarina, cobró la vida del taxista José Agustín López López, de 52 años, y de dos de sus tres pasajeras.

Ellas fueron identificadas como Kristal Ávila Andrade, de 16 años, y su prima Ana Aidé Rodríguez Andrade, de 24.

La señora Jésica Martínez Tovar aseguró que su esposo siempre fue cuidadoso en su trabajo y no merecía sufrir un accidente de esa magnitud.

“No… Él era muy cuidadoso para manejar, y más para esos asuntos. Cuando pasaba, él siempre andaba cuidadoso. Todos sus patrones que tuvo, porque el taxi era rentado, pueden hablar de eso, de que él no era atrabancado para manejar”, comentó el ama de casa.

Hasta el momento continúa grave en el hospital de Zona la joven Anahí, gemela de Ana Aidé. Sus familiares piden el apoyo de 15 donadores de sangre de cualquier tipo.

La joven es soltera, mientras que su hermana Ana Aidé dejó dos niños pequeños, de 4 y 6 años de edad. Ella laboraba en la caseta de estacionamiento de un centro comercial en Santa Catarina.

Sus restos fueron sepultados en un panteón de Guadalupe, mientras que Kristal fue despedida en su pueblo natal, cerca de San Pedro de las colonias, Coahuila.