7 de junio de 2014 / 02:40 a.m.

Monterrey.- La familia de la mujer que hace casi 11 años fue asesinada por su esposo, nunca presentó denuncia sobre su desaparición, porque siempre creyeron en las mentiras que inventó el mecánico.

El esposo ocultó el crimen que cometió en el negocio que tenía establecido en García, el cual cerró para refugiarse en un domicilio, en el municipio de Santa Catarina. El error del presunto asesino que creía haber planeado un crimen perfecto, Noé Ramírez Robles fue haber rentado hace cinco días la propiedad que utilizó como cementerio clandestino.

El cual utilizó para deshacerse del cadáver de su esposa Eva María Guerrero Cruz, quien en el 2003, cuando la asesinó a golpes, tenía 31 años de edad. El inquilino que ocupó la finca ubicada en la calle Fray Juan de Zumárraga número 104, en la colonia Sobrevilla en García, fue quien realizó el macabro hallazgo, al iniciar con la limpieza del lugar. Como habían transcurrido exactamente 10 años y seis meses de la muerte violenta de Guerrero Cruz, a la fecha, Noé Ramírez presumió que ya no existían evidencias del crimen que cometió el 18 de noviembre del 2003. Pero, su rentero descubrió el secreto que le ocultaba a sus tres hijos y a la familia de la víctima, quienes hasta el pasado 29 de mayo relataron ante los elementos del grupo de homicidios de la Agencia estatal, lo que había que había ocurrido con la mujer. Tras descubrir los restos óseos, el testigo reportó el hecho a las autoridades y delató a Noé Ramírez como la persona que le había rentado la propiedad. FOTO: Especial

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