REDACCIÓN
12 de abril de 2016 / 10:06 a.m.

Monterrey.- Pese a asegurar que no estuvo el día del ataque al casino Royale y manifestar que es cristiano, las huellas dactilares que Jesús Alejandro García González, alias "El Gato", dejó en la camioneta que tripulaba el 25 de agosto del 2011 es la principal evidencia que lo "hundió" como probable participante el caso que estremeció a Nuevo León.

Lo anterior fue dado a conocer en la resolución que emitió el juez primero penal y de juicios de Monterrey al considerarlo probable responsable de los delitos de agrupación delictuosa y homicidio calificado por la muerte de las 52 personas.

Aunque al rendir su declaración preparatoria García González negó su participación en el trágico acontecimiento, el juez evidenció que peritos de la Procuraduría de Justicia encontraron sus huellas en la camioneta Equinox que sus coacusados, Jesús Grimaldo Rodríguez y Jonathan Emanuel Estrada Pérez, mencionaron ante el agente del Ministerio Público que integró la averiguación del caso.

Esa camioneta y otros vehículos que fueron asegurados por las autoridades fueron captadas por las cámaras de circuito cerrado que los elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) localizaron instaladas muy cerca del centro de apuestas.

El representante del Poder Judicial también aclaró que Jesús Alejandro era conocido con el apodo de "El Borrado" desde antes de que se registrara la tragedia.

Pues advirtió que de acuerdo a los antecedentes criminales que tiene registrados en el 2006 en el penal del Topo Chico, aparece su nombre con ese apodo.

Con los datos que proporcionó el centro penitenciario, el juzgador acreditó que Jesús Alejandro era conocido con ese sobre nombre, aunque él lo negó al momento de rendir su declaración preparatoria.

Tras resolver la situación jurídica en contra de "El Borrado", el juez notificó de la resolución al agente del Ministerio Público adscrito al recinto judicial y al defensor oficial para que en un plazo de 15 días hábiles presenten las pruebas con las que van a robustecer o desvirtuar su presunta responsabilidad.