AGUSTÍN MARTÍNEZ
12 de junio de 2015 / 07:11 p.m.

Monterrey.- Como de costumbre, Armandina recorrió las dos cuadras que separan su casa del pequeño arroyo en la comunidad de El Barrial, en el municipio de Santiago.

Llevaba, una vez más, un viejo trapeador que solía enjuagar y enjuagar en las cristalinas aguas del afluente.

Momentos después unas personas la vieron inconsciente en una charca. Corrieron a avisar a los familiares, pero ya nada se pudo hacer por la mujer de 65 años de edad.

Ahora las autoridades policiacas investigan cómo ocurrieron esos trágicos hechos.

No se sabe si ella cayó en forma accidental y se ahogó, aunque tampoco se descarta que haya sufrido una crisis convulsiva y nadie pudo ponerla a salvo.

La víctima se llamaba Armandina Ayala Moreno, soltera y quien tenía su domicilio en la calle Juárez, en El Barrial.

Habitantes de esa comunidad manifestaron que Ayala Moreno padecía de sus facultades mentales, aunque para nada era agresiva; por el contrario, todos en el pueblo la apreciaban y la cuidaban.

La mujer fue encontrada sin vida alrededor del mediodía del viernes en el arroyo que atraviesa ese poblado, a la altura de la calle Zaragoza.

Fueron unos vecinos quienes hicieron el hallazgo y avisaron de inmediato a una hermana de la infortunada, quien acudió junto con su esposo y la extrajeron del agua.

Sin embargo, a la llegada de elementos de la Policía Municipal se confirmó el fallecimiento, por lo que se procedió a darles vista a las autoridades investigadoras.

Elementos ministeriales y peritos de la Procuraduría de Justicia acudieron a indagar y buscaron testigos que pudieran precisar la forma en que ocurrieron los hechos.

Una fuente policiaca expresó que un día antes Armandina había sufrido una crisis convulsiva, y no descartan que haya vuelto a tener un problema de esa naturaleza.

Habitantes de El Barrial indicaron que, evidentemente, extrañarán a Armandina, pues ella a todos saludaba y con todos convivía.

“Era como una niña. Cuando había alguna fiesta infantil o cualquier reunión ella llegaba sin invitación. Pero era muy querida por todos. Cuando hacían la fila para los dulces y la piñata, ella era la primera que se formaba”, comentó una señora que radica en ese sector.

El cuerpo de Ayala Moreno fue trasladado al anfiteatro del Servicio Médico Forense en el hospital Universitario de Monterrey, donde le realizarían los estudios correspondientes para establecer la causa de muerte.

Mientras tanto, familiares y vecinos de la ahora fallecida se quedaron en la comunidad, donde seguramente extrañarán la sonrisa y las ocurrencias de Armandina.