22 de noviembre de 2014 / 03:14 a.m.

Monterrey.- Para los familiares de Mirthala Sordia Tamez, quien murió a causa de golpes el pasado domingo, su hijo Alejandro Jael no tiene ninguna responsabilidad en los hechos.

Una persona allegada a la víctima, y de quien se omite su nombre, indicó que descartan cualquier sospecha hacia el joven de 30 años, quien acompañaba a la mujer al momento del ataque.

Sordia Tamez era esposa del abogado Jorge Max Castillo Treviño, actualmente notario público en Matamoros, Tamaulipas, y quien fuera procurador de Justicia de esa entidad en 1999, durante la administración de Tomás Yarrington Ruvalcaba.

Los deudos consideran que Alejandro Jael Castillo Sordia es inocente, y desecharon cualquier posibilidad de que él haya atentado contra su propia madre.

Soltero y con trastornos bipolares, era la única persona que acompañaba en Monterrey a Mirthala, quien tenía una casa en la colonia Mitras y era originaria de Matamoros.

El familiar de la ahora occisa señaló que existía una excelente relación entre madre e hijo, y éste último siempre se mostraba respetuoso y cariñoso hacia ella.

Vía telefónica comentó que, más bien, la indagatoria podría apuntar hacia un asalto, pues desde entonces no se sabe dónde quedó el bolso de la señora, que contenía efectivo, tarjetas y otras pertenencias.

Mirthala Sordia perdió la vida la noche del domingo 16 de noviembre en el hospital San José, a donde había sido llevada al mediodía por su hijo Alejandro Jael.

La víctima presentaba diversos golpes en el cuerpo y en la cabeza. La autopsia practicada en el Servicio Forense del hospital Universitario reveló que murió a causa de una contusión profunda de cráneo.

Tras el informe de los médicos, elementos de la sección de Homicidios, de la Agencia Estatal de Investigaciones, se dispusieron a realizar las indagatorias.

Al dar su versión preliminar ante las autoridades, el joven aseguró que su madre había sido golpeada durante un asalto cerca de la Carretera Nacional, entre Monterrey y Santiago.

El principal testigo no fue detenido. Permanece en una clínica psiquiátrica, en la que fue internada por sus propios familiares.

Otro hijo de la mujer murió a mediados de 2010 en Matamoros, a causa de una severa enfermedad.

 

FOTO: Archivo

Agustín Martínez