AGUSTÍN MARTÍNEZ
16 de marzo de 2016 / 06:59 a.m.

Monterrey.- Mientras Lucy es velada en una vivienda de la colonia Tierra y Libertad, Eduardo se aferra a la vida en el Hospital Universitario.

La tragedia que ocurrió el lunes, en la que el joven asesinó a balazos a quien fuera su amante, para luego dispararse en la cabeza, ha sorprendido y consternado a todos en aquel asentamiento del cerro del Topo Chico.

Vecinos y conocidos de Eduardo Francisco Martínez Hernández, de 23 años, coincidieron en que él siempre ha sido tranquilo, además de que ni siquiera bebe ni fuma.

Por eso están sorprendidos, pues aunque sabían de la relación "clandestina" entre él y Lucía Bravo López, de 24 años, nunca imaginaron que fuera capaz de matarla e intentar suicidarse.

Sabían que, tras el regreso del esposo de Lucy de un centro anti adicciones, ella había decidido terminar el "noviazgo" y reanudar su vida con su marido, con quien tenía dos hijos.

Martínez Hernández no aceptó esa determinación, por lo que siguió buscándola.

Poco después del mediodía del lunes la sorprendió en la calle, donde discutieron. Terminó por dispararle, y luego intentó suicidarse. Un hijo de la mujer, de 3 años de edad, resultó con un rozón de bala en la cara.