22 de septiembre de 2014 / 12:35 a.m.

Apodaca.- El acto heroico que buscó Gerardo Robles al tratar de ayudar a un taxista que quedó varado y a sus pasajeros, evitando que cayeran al arroyo de la Talaverna no sólo lo dejó sin vida, sino que un pequeño de un año de edad quedó en la orfandad.

Gerardo Robles Perales, de 27 años, era un joven que vivía en unión libre con Jessica Salazar Hernández, de 25, y con quien había procreado a un pequeño de no más de un año y medio de nacido.

La noche del viernes, como casi todos los días, Gerardo, un joven deportista y apasionado del futbol, salió con sus amigos a jugar en unos campos cercanos, pero la tromba los sorprendió y observaron cómo un taxi pendía de una caída en la avenida Las Torres y Calle 13, a un costado del arroyo de la Talaverna, en San Nicolás.

El joven junto con sus amigos acudió al socorro de los ocupantes, aunque al llegar vieron que nadie se encontraba en su interior. Para desgracia de Robles Perales, éste dio un mal paso y fue tragado ante los ojos de su amigo Jaime.

A pesar de que lo buscaron en la zona, Gerardo ya había sido arrastrado por un canal de estiaje que conecta con el arroyo de la Talaverna, y hallado la mañana de este sábado a 10 kilómetros río abajo, en la colonia Sebastián Elizondo, en Apodaca.

Gerardo vivía junto con su pareja y su pequeño, así como con dos hijos de Jessica Salazar, producto de una relación anterior. Sin embargo, hoy han quedado en la orfandad y a su pareja sentimental destrozada por la trágica partida.

Incluso la salida del Anfiteatro del Hospital Universitario fue un calvario para Gerardo, ya que al ser originario de Zacatecas y no tener una relación formal con su pareja, fue un problema para la entrega del cuerpo, que hasta las 6:00 de la tarde comenzó a ser velado en unas capillas funerarias de la avenida Rómulo Garza.

FOTO: Israel Santacruz

ISRAEL SANTACRUZ