Francisco Zúñiga Esquivel
30 de agosto de 2015 / 03:53 p.m.

Monterrey.- Una borrachera terminó en tragedia cuando dos hombres se fueron a ver el amanecer en la parte alta de una pedrera del Cerro del Topo Chico, con tan mala suerte que uno de ellos perdió pisada y murió al caer desde el precipicio de unos 40 metros de altura.

Oziel Ortiz Torres, de 27 años, no acostumbraba salir de su casa, pero ahora le pidió a su amigo Carlos Segura Torres, subir al cerro cercano.

“Nunca salía, siempre que tomaba se quedaba en casa, pero ahora, no sé por qué se vino al cerro”, dijo Gloria Ortiz, tía del accidentado.

Martha Prieto Lara, vecina de la colonia Che Guevara, asentada irregularmente en el hueco de la pedrera, fue testigo de los hechos junto con su esposo Samuel Arce González.

Al escuchar el ruido de las piedras que rodaron cuando cayó el joven, el matrimonio salió pensando que se trataba de una chiva, pero su sorpresa fue ver a una persona tirada, llena de sangre.

“Mi esposo estaba leyendo el periódico, cuando oímos que algo se cayó y pensamos que era una chivita, pero cuando fuimos a ver, vimos al muchacho”.

Oziel vivía en la colonia 23 de Marzo. Era un joven tranquilo, salía poco de su casa, y su costumbre era beber cerveza ahí mismo. Fue criado por su abuela, Elena Torres González, pues su madre, Adela Ortiz Torres, era madre soltera y debía trabajar.

“Yo lo crié, desde chiquito, y anoche estuvo ahí conmigo, él no se drogaba, ni andaba de maldoso, nomás sus cervezas que se tomaba”, dijo la abuela Elena Torres González.

Tras la caída de Oziel, los mismos vecinos quisieron auxiliarlo llamando a la Cruz Roja, pero para cuando llegaron los paramédicos, el hombre ya había fallecido.

“Todavía respiraba cuando llegamos, el otro muchacho estaba arriba, buscándolo, nosotros le dijimos, eh, tu amigo se cayó, y se vino corriendo y aquí se sentó junto a él, a llorar”, comentó Martha Prieto.

La noticia consternó a todo el barrio, que se congregaron en el lugar, para acompañar a la familia.