8 de septiembre de 2014 / 11:22 a.m.

Escobedo.-  Durante casi seis horas, el cadáver de un albañil permaneció tirado sobre el pavimento ante la tardanza del Ministerio Público, luego de ser atropellado por un automovilista, en el municipio de Escobedo.

El accidente sucedió alrededor de las 20:00 horas de este domingo en la carretera a Laredo, kilómetro 13, frente a la colonia Fernando Amilpa.

La víctima se llamaba Antonio España Vargas, de 42 años de edad, quien vivía en la calle Raúl Rangel Frías número 145, en la colonia Fomerrey 156, en Ciénega de Flores.

Como presunto responsable del percance quedó detenido Ricardo Araujo Medina, de 39 años de edad, quien manejaba un auto Spark en color negro, con placas SSD-19-50-

De acuerdo a las primeras indagaciones, el conductor circulaba de sur a norte por la carretera a Laredo.

España Vargas intentó cruzar dicha rúa, cuando antes de llegar a la orilla, fue embestido por el vehículo.

Por ese sitio pasaba Elisa Galaviz, pareja actual del albañil, quien descendió de la unidad en que viajaba porque tuvo un mal presentimiento al ver tirada a la persona.

Fue por eso que al acercarse se dio cuenta que se trataba de Antonio, por lo que cayó en una crisis de nervios.

Elementos de Protección Civil de Escobedo cubrieron el cadáver con una sábana azul, mientras el presunto responsable fue llevado a una patrulla en calidad de detenido.

La pareja del albañil mencionó que su esposo constantemente ingería bebidas alcohólicas en casa de amigos.

Aseguró que presuntamente regresaba de una colonia cercana al sitio de la tragedia, ya que se dirigía a su domicilio en Ciénega de Flores.

Además de soportar el dolor de haber perdido a su ser querido, los familiares de España Vargas tuvieron que esperar, al igual que el personal de Policía y Tránsito de Escobedo, la tardanza del Ministerio Público y de la ambulancia del Servicio Médico Forense, quienes luego de unas seis horas levantaron el cuerpo, ya durante la madrugada de este lunes.

Esto fue considerado algo insólito, por tratarse de un municipio conurbado, sin imaginarse que habría sido si la tragedia hubiera ocurrido fuera del área metropolitana.

FOTO: IRAM OVIEDO

IRAM OVIEDO