FOTO Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ
28 de noviembre de 2014 / 02:01 p.m.

Monterrey.- A sus 82 años y con la única compañía de sus dos perros, Jesús Coronel simplemente esperaba el momento de su muerte.

Sus vecinos y familiares lo veían con frecuencia sentado junto a la reja de su casa, ésa que construyó por medio de su trabajo como albañil.

La finca, aunque modesta, es algo amplia y cuenta con varias habitaciones. Ante su incapacidad por ocupar toda la casa, el hombre decidió rentar una parte al dueño de un negocio de snack.

A un día de que encontraran el cuerpO putrefacto y semidevorado por sus propios perros, la esposa de uno de sus sobrinos, Amelia Robles, guarda algunos recuerdos.

"Siempre pasaba y le decía adiós. Siempre estaba sentado allí, en la silla, y un día le dije: ¿No tiene miedo de estar solo aquí? ¿De que un día se vaya a morir, y nadie se dé cuenta? Y dijo: Pues cuando les dé la peste...", indicó la mujer.

Jesús Coronel Cruz era originario de la comunidad de "El Canelo", en Doctor Arroyo, aunque tenía más de 40 años viviendo en la colonia Valle Hermoso, de Guadalupe.

Nunca se casó ni tuvo hijos. Siempre trabajó como albañil, y construyó con sus propias manos la vivienda de las calles Valle Hermoso y Valle de Texas.

Fue el dueño del negocio de snack quien efectuó el hallazgo la tarde del miércoles, y les avisó de inmediato a los familiares.

"El señor que paga renta allí vino a avisar que olía mal. Que le habían dicho que nosotros éramos familiares, y que fuéramos, porque había huesos tirados", relató Amelia.

Aunque debido a su edad Jesús ya caminaba con cierta dificultad, y su salud estaba mermada, sus conocidos nunca lo vieron en cama.

"Él vivía muy sano. Pasaba por aquí todos los días. Recolectaba leña para hacer lumbre (y cocinar), pero que estuviera enfermo, no. Él andaba bien… normal".

En la Procuraduría de Justicia trascendió que no fue necesario practicarle la autopsia de ley al cuerpo de Coronel Cruz, en virtud de que se presentó su médico personal y entregó el respectivo certificado.

No se dieron a conocer los padecimientos que tenía el octogenario, pero se estableció que llevaba ya algunos meses bajo tratamiento y observación.

Sus restos fueron trasladados a una funeraria. En forma directa, sin velatorio de por medio, se les llevó al camposanto al mediodía del jueves. Fueron pocas personas las que acudieron al sepelio.

"Nada más los tíos, pero ya son mayores de edad. Él era tío de mi esposo, y el señor de la esquina también, pero pues están enfermos, muy enfermos. Nada más tiene los hermanos de él", concluyó el ama de casa.

Coronel Cruz fue sepultado en el panteón Los Ángeles, ubicado en el municipio de Apodaca.