7 de septiembre de 2014 / 03:28 p.m.

Monterrey.-Apegados a la iglesia católica y siendo reservados, los vecinos de la joven pareja formada por Braulio, Rocío y el pequeño hijo de cinco años, nunca pensaron que tuviera un macabro desenlace en el cual él la quemara viva.

El hallazgo ocurrió el pasado sábado, cuando la familia de Rocío Domínguez Carrizales, de 28 años de edad la reportó como extraviada, y al acudir a buscarla a la casa la encontraron quemada en el segundo piso.

Al ser interrogado Braulio Hernández Rodríguez, de 34 años, por la autoridad, narró, según consta en el parte oficial de la Procuraduría Estatal, que: "Comienza a discutir con su esposa, ya que como ella padecía de ansiedad y nervios, siempre decía que escuchaba voces, y eso era lo que lo tenía harto, por lo que al seguir discutiendo, el entrevistado empuja a su esposa, y esta cae al suelo, golpeándose en la nuca siendo esto en la sala".

Posteriormente la carga hasta la segunda planta, donde cometió el atroz crimen, pues "la lleva a la planta al interior de un baño de uno de los cuartos para posteriormente ir por un bote al parecer con gasolina que se encontraba en otro cuarto y comenzara a rociar el cuerpo para luego prenderle fuego con un cerillo. Agrega que después de haberle encendido fuego a su esposa se dirige a la planta baja a la sala y comienza a ver televisión logrando escuchar los gritos de lamentos de su esposa por aproximadamente media hora", dice el escrito, que agrega que luego, como si nada hubiera ocurrido esa noche de jueves, el viernes temprano acudió a trabajar.

En el interior y en la puerta de la vivienda ubicada en el 513 de la calle Dalia en Tres Caminos, se observan cuadros y leyendas que denotan su cercanía con la presencia de Dios y su apego religioso, algo que sus vecinos señalan los caracterizaba.

El pequeño hijo de ambos, de apenas cinco años de edad, no vivía con ellos, sino con su abuela paterna, quien hasta hace 6 años vivía en esa casa, hasta que la cedió a su nieto Braulio para que formara ahí una familia, misma que él mismo destruyó.

El destino del pequeño es incierto, mientras que su padre se encuentra detenido por las autoridades a espera del proceso por el delito de homicidio.

FOTO: Israel Santacruz

ISRAEL SANTACRUZ