REDACCIÓN
5 de agosto de 2015 / 10:43 p.m.

Monterrey.- Aunque presuntamente, fueron dos hombres vestidos de civil que aparentaron ser elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, los que asesinaron al padre de un detective, la Procuraduría de Justicia de Nuevo León descartó que el homicidio esté relacionado con las actividades que realiza el servidor público en la corporación policiaca.

Trascendió que de acuerdo a las indagatorias que realizan los ministeriales, hasta el momento, no existen indicios que relacionen el trabajo que desempeña su compañero con la muerte violenta de su padre Antonio Macías García, de 65 años de edad.

Tampoco datos para establecer una línea de investigación que los lleve a la resolución del caso e identificación de los presuntos homicidas que fueron descritos como hombres de entre 25 y 30 años de edad.

Lo único que tienen confirmado es que además de disparar en contra de Macías García, los delincuentes lo despojaron de algunas pertenencias personales, así como de hieleras en las que llevaba bebidas y alimentos.

Eso se desprendió de las primeras declaraciones que hizo un amigo del fallecido y principal testigo de los hechos.

El joven veracruzano, de 25 años de edad, fue quien reportó los hechos a la comandancia de la AEI ubicada en el municipio de Santiago.

Precisó que fue el lunes 3 de agosto alrededor de las 17:00 horas, cuando los desconocidos lo sorprendieron, junto con su amigo Antonio Macías, con quien se encontraba ingiriendo bebidas en un paraje ubicado en el kilómetro 32, metros adelante del poblado de Ciénega de González.

El testigo explicó que antes de este hecho, fue alrededor de las 15:00 horas del mismo día, cuando iniciaron su recorrido por la carretera a Laguna de Sánchez, pero repentinamente se ponchó una llanta de la camioneta tipo Tornado en la que viajaban, por lo que se detuvieron a repararla y después reiniciaron la marcha.

Dijo que minutos después se detuvieron a beber y observar el paisaje, pero fueron sorprendidos por los desconocidos que se identificaron como policías ministeriales y luego los obligaron a hincarse.

Agregó que su amigo Antonio no pudo hincarse por problemas en sus rodillas, por lo que lo aventaron y le dispararon, luego se retiraron del lugar y él logró ocultarse en el monte hasta 09:00 horas del día 4 de agosto, cuando acudió a reportar el hecho y a solicitar auxilio.