AGUSTÍN MARTÍNEZ
13 de febrero de 2016 / 12:25 p.m.

Monterrey.- Jonathan Francisco Becerril Piña tenía dos años en el penal de Topo Chico. Antes estuvo recluido en la cárcel de Apodaca, donde le tocó vivir de cerca la masacre de 44 reos en febrero de 2012.

En esa ocasión sus familiares vivieron en la incertidumbre, hasta que él mismo se comunicó con ellos y les dijo que estaba bien.

El jueves, luego de enterarse del motín en Topo Chico, esperaban también una buena noticia. Sin embargo, por la mañana las autoridades les informaron que el joven de 30 años era una de las 49 víctimas mortales.

Becerril Piña
habitaba en el sector de San Rafael. Una de sus hermanas, quien pidió el anonimato, explicó que Jonathan había alcanzado la libertad bajo caución, pero como dejó de ir a firmar semanalmente, las autoridades ordenaron su reingreso a la cárcel.

Todos los días se comunicaba con la familia, a quienes les hizo saber que en Topo Chico conoció a una joven, de quien se hizo su novio. Su relación era seria y tenían planes de casarse en cuanto ambos recuperaran la libertad.

Sin embargo, El Jona, como le decían, ya no volvería a salir con vida de la prisión.

Su cuerpo fue velado en una funeraria municipal de Guadalupe, y hoy lo sepultarán en la misma localidad.