REDACCIÓN
4 de mayo de 2016 / 08:36 a.m.

Monterrey.- El único sentenciado por el robo de los 311 mil 626 juegos de placas del Instituto de Control Vehicular, Homero González López, ganó una apelación en la que le redujeron 4 años la sentencia de 9 años 6 meses de prisión que le habían impuesto, y podrá recuperar su libertad en enero del 2017, sin cubrir los 68 millones 515 mil 793 pesos que reclamaron como reparación de daño.

Fueron los magistrados de la Tercera Sala Colegiada del Tribunal Superior de Justicia quienes redujeron la condena que en julio del año pasado resolvió el juez segundo penal y de preparación de Monterrey, al considerarlo responsable del delito de peculado.

Los funcionarios de dicha sala revocaron y modificaron la sentencia emitida por el juzgador, quien había considerado a Homero González como responsable de peculado con un grado de peligrosidad.

Al analizar la apelación, los magistrados consideraron a Homero con un grado de peligrosidad equidistante entre la mínima y la media, y establecieron que solo debe de cumplir una condena de 4 años y 6 meses de prisión.

El proceso en el que se acusa a Homero González por el robo de las placas del ICV, será reprogramado debido a que faltan otras 15 pruebas más por desahogar.
Homero González López permanece en el Cereso de Cadereyta | ARCHIVO

También dejaron indeterminado el monto del pago de la reparación de daño para que sea un juez de ejecución de sentencia, quien resuelva con exactitud la cantidad que debe garantizar, aún en libertad.

De acuerdo a las resoluciones, el plazo de la nueva condena vence a mediados de enero del 2017 porque González López fue detenido y arraigado en julio del 2012 cuando trascendió el robo que se le atribuyó a su hermano Santiago, quien era coordinador en la dependencia estatal que en ese tiempo dirigía el ex funcionario Pedro Morales Somohano.

El principal responsable del robo, Santiago González López, tiene pendiente una orden de aprehensión y hasta la fecha continúa prófugo de la justicia.

Mientras su hermano Homero permanece recluido en el Cereso de Cadereyta, a donde fue trasladado unas semanas después de que se le ejecutó la orden por el robo de las láminas que destruyó, según declaró, por órdenes de Santiago.