AGUSTÍN  MARTÍNEZ
15 de julio de 2015 / 10:22 p.m.

Monterrey.- A José Luis Jiménez le duele más ver a su hijo encerrado en la cárcel, que las propias lesiones que el adolescente le causó la noche del pasado lunes.

Sobre una silla en la banqueta exterior de su casa, el hombre de 52 años asegura que perdona a su vástago, y que no le guarda ningún rencor.

Jiménez Ochoa, de oficio albañil, resultó con probable fractura del tabique nasal, una herida en la frente y un hematoma en el ojo izquierdo al ser atacado por su propio hijo con una botella de cerveza de casi un litro, llena.

El responsable de los hechos es Israel, apodado “Willy”, de 16 años y quien es adicto a las drogas.

Aunque fue capturado por oficiales de la Fuerza Civil horas después del incidente, el menor de edad permaneció detenido solamente un día, pues su padre no presentó denuncia.

“No, porque es hijo mío. No lo puedo demandar ni nada, porque pues me duele. A pesar de lo que él hizo, y haga lo que me haga, me duele”, expresó Jiménez Ochoa.

Él tiene otros dos hijos más grandes que “Willy” y habita en el cruce de las calles Nueva Independencia y Tamaulipas, en la colonia Independencia.

No se atendió sus heridas, pues argumentó no contar con recursos económicos. Prefirió aguantar el dolor físico y dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar.

“No, pues que necesito ir al hospital Civil, pero pues no hay dinero para pagar estas curaciones”, reiteró.

Ante esas circunstancias, José Luis prefiere aguantarse el dolor físico, que ver a su hijo en un centro de reclusión. Es por eso que no presentó cargos.

“Si te digo que me duele, la Fuerza Civil se va a dar cuenta y va a andar sobre él (Israel). A mí no me duele nada… nada me duele a mí. No me quejo de nada. –¿Qué te duele más… tus lesiones o tu hijo? –Mi hijo me importa más que estos golpes”, expresó firme.

Él no le guarda rencor a su retoño. Al contrario: le perdona esa agresión y otras más que ha llevado a cabo no sólo contra él, sino también contra la mamá y sus dos hermanos.

“¿Qué más hago? Si es hijo mío… me duele que este ahí encerrado. –¿Pero no le tienes rencor? ¿Tú lo perdonas? –Sí, porque sea como sea, así lo quiero”, puntualizó.

La noche del lunes el adolescente llegó a su casa drogado y en tono agresivo le exigió dinero a su mamá.

El padre intervino y fue golpeado en la cara con la botella llena de cerveza.