FRANCISCO ZÚÑIGA
22 de junio de 2016 / 07:15 p.m.

Monterrey.- Más de 10 mil maestros tomaron las calles y avenidas del Centro de Monterrey para marchar en protesta contra la reforma educativa y los perjuicios que les provoca como trabajadores, y aunque tuvieron momentos de desconcierto y confusión, al final, todo transcurrió sin incidentes mayores.

Los docentes, en su mayoría vestidos de blanco, comenzaron a llegar a partir de las 18.30 horas a la Explanada de los Héroes. Había dos o tres policías en el Palacio de Gobierno, pero por la calle Juan Ignacio Ramón varias unidades de la Policía de Monterrey esperaban llenas de elementos, mientras que en la calle Zaragoza, patrullas de Fuerza Civil pasaban a cada momento, situación que en más de una ocasión amedrentó a algunos líderes.

En cierto momento estuvo a punto de cancelarse todo. Unos optaban por suspender la marcha ante el temor de ser agredidos por los policías y se repitiera la historia de Nochixtlán, Oaxaca, incluso discutieron en la escalinata del Palacio.

Los maestros estaban muy motivados para entonces. Adex Rodríguez Calderón, hermano del gobernador del Estado, quiso tomar la palabra y todos lo rechazaron. Esto provocó que brotaran consignas contra Jaime Rodríguez Calderón y Enrique Peña Nieto.

Aunque en un principio se anunció en redes sociales que el objetivo era terminar en un plantón, con el paso de las horas se descartó tal objetivo.

Algunos iban en grupos, otros en parejas tomados de la mano. Muchos iban solos, pero todos se identificaron plenamente en sus problemas.
La marcha llegó hasta la avenida Constitución, donde una valla de elementos de Fuerza Civil esperaba para impedir el paso de los maestros, pero la amenaza gubernamental no se cumplió, porque los policías se hicieron a un lado y los maestros tomaron todos los carriles.

Al llegar al Puente Cuauhtémoc el contingente se dividió. Uno tomó a la derecha para seguir por la avenida Cuauhtémoc, en tanto que el otro, que iba por el carril exprés, subió por la gasa y se fue rumbo a Morones Prieto. Esta confusión creó un altercado entre manifestantes y policías, que se resolvió cuando aclararon que la manta principal estaba por Cuauhtémoc y Ocampo.

El contingente se fue disgregando. Los maestros de más edad, vencidos por el cansancio, fueron abandonando la marcha. Al doblar por la calle Juan Ignacio Ramón rumbo al oriente, muchos optaron por continuar por Cuauhtémoc, en busca de un descanso, un taxi, o el Metro para volver a casa.

Disminuido pero aún nutrido, el grupo llegó de nuevo a la Explanada de los Héroes con un saldo blanco. Habrá que esperar al viernes para ver si la convocatoria al paro de labores prendé igual que la marcha.