22 de octubre de 2014 / 01:36 a.m.

Monterrey.- En el mismo cuarto donde perdió la vida al caer en un bote con agua, en su humilde vivienda de la colonia Valle de Santa Lucía, la pequeña Marcelita fue velada por sus seres queridos este martes.

Todos se resistían a creer que aquella sonrisa de la niña de cinco meses se había apagado para siempre. Sus restos descansaban ya en un pequeño ataúd blanco.

"No se imagina… yo todavía antier la tuve en mis brazos a mi hija. La cargue, la arrullé".

–¿Cómo reaccionaba la pequeña?

–"No, pues muy bien… muy cariñosa, sí", comentó el señor Marcelo Carranza, abuelo paterno de la bebé.

Con dificultades, los deudos pudieron pagar el costo del pequeño ataúd, pero hasta la tarde del martes no tenían idea de cómo y dónde llevarían a cabo el sepelio.

"Sí, los amigos de mi hermano nos han apoyado; vecinos aquí que han venido a darnos la mano. Nosotros esperábamos otras ayudas, verdad, pero no nos ayudaron", indicó Claudia Carranza, tía de la bebita.

Sin embargo, el apoyo finalmente llegó de manera oportuna. El DIF de Monterrey, que dirige Roberto Garza, le tendió la mano a la familia y proporcionó el lote funeral y el servicio respectivo.

Los familiares de Marcelita saben que la extrañarán, pues a su corta edad era la alegría de la casa, donde habitan varios de sus tíos y primitos.

"Es un dolor que estamos pasando. Fue algo sorpresivo. Exactamente: yo aquí vivo. La veía a diario. Claro, era mi querer, mi bebé", expresó el ama de casa.

Su tío Miguel Ángel recuerda la mañana en que ocurrió la tragedia, cuando su hermano Gilberto Manuel, padre de la niña, corrió a pedirle ayuda al ver que la niña no reaccionaba.

–¿Cómo vieron en ese momento a la niña?

 –"No, pues cuando yo la saqué no reaccionaba. Yo quería darle respiración, pero no reaccionaba, y me fui a la Cruz Verde, porque teníamos la esperanza de que ella estuviera bien, sí", comentó.

Este trágico incidente se dio luego de que durante la madrugada del lunes, la bebita estuviera muy inquieta y no pudiera dormir.

Según sus papás, como a las 6:00 de la mañana por fin se quedó dormida, al igual que ellos, que también estaban desvelados.

Antes del mediodía la madre despertó y encontró a la infante dentro de un bote con agua, que estaba a tres cuartos de su capacidad, y que había sido utilizado para bañar a Marcelita.

Se presume que, mientras sus padres dormían, la menor rodó en la cama y cayó en el recipiente, falleciendo a los pocos minutos a causa de asfixia por sumersión.

FOTO Y TEXTO: Agustín Martínez