21 de agosto de 2014 / 11:47 a.m.

Monterrey.- Tras ser atacado a balazos, un taxista que viajaba con su hijo menor de edad que padece síndrome down, fue "levantado" por un grupo de civiles armados, quienes lo asesinaron y abandonaron el cadáver a unas calles de donde quedó el auto de alquiler, en el municipio de Guadalupe.

En el evento, el pequeño de tan sólo cuatro años de edad resultó lesionado, al parecer con la misma bala con la que a su padre lo mataron.

La primera acción donde sucedió el ataque y privación ilegal de la libertad, sucedió poco después de la medianoche en la avenida 13 de mayo y calle Amapola, en la colonia Parques de Guadalupe.

Ahí en ese sitio, el trabajador del volante fue interceptado por tres sujetos que iban en una camioneta Blazer color negro.

Uno de los individuos accionó una pistola hiriendo en el costado izquierdo al taxista, mismo proyectil que dio en el niño.

Después los civiles armados se llevaron al taxista herido de muerte, pero en las calles de Constitución y Álvaro Obregón, en la colonia Guadalupe Victoria, a 12 cuadras del primer incidente, dejaron tirada a la víctima.

Vecinos del sector al ver la acción, dieron el reporte a las autoridades, acudiendo paramédicos de la Cruz Verde Guadalupe, quienes determinaron que el hombre había fallecido.

A ambos lugares arribaron elementos de la Policía de Guadalupe, Agencia Estatal de Investigaciones y de Servicios Periciales. Cerca del ecotaxi con placas 64-50-MLE, fue localizado un zapato negro.

El occiso de unos 45 a 50 años de edad, vestía playera blanca, pantalón de mezclilla azul y presentaba un disparo con orificio de entrada en el costado izquierdo, con salida en el lado derecho, además de que cerca del cadáver fue encontrada una camisa a cuadros.

Por eso se presume que el niño iba de copiloto, ya que la bala le dio en la cadera del lado izquierdo, siendo llevado por los paramédicos de la Cruz Verde Guadalupe al hospital Universitario, en calidad de estable.

El cuerpo del occiso fue llevado al anfiteatro de dicho nosocomio.

Foto: Iram Oviedo

IRAM OVIEDO