REDACCIÓN 
17 de marzo de 2015 / 08:14 a.m.

MONTERREY.- Han transcurrido seis meses y la astucia de un ex policía estatal, que sembró el temor al agredir sexualmente a varias mujeres a quienes dormía para abusar de ellas, ha burlado la capacidad de respuesta de la Procuraduría de Justicia de Nuevo León, que no ha podido detenerlo, ni ofreciendo dinero como recompensa.

Por varios días, agentes ministeriales rastrearon a Juan Fernando Ruiz Ramos, quien volvió a burlar a las autoridades tras permanecer siete años preso por los delitos de equiparable a la violación.

Tras abandonar las celdas del Penal del Topo Chico, el ex uniformado volvió a atacar sexualmente a varias víctimas, hechos que fueron mantenidos en sigilo por las autoridades hasta que un caso grave alertó a las corporaciones; un nuevo ataque sexual contra una niña de 11 años en la Colonia Lomas del Poniente, en Santa Catarina.

Después de que familiares de la menor revelaran a la luz pública los hechos ocurridos la noche del 16 de septiembre de 2014, los investigadores efectuaron una serie de cateos en al menos seis domicilios.

Incluso, un error de los investigadores dio tiempo al ex uniformado de huir, después de que se cateara una casa equivocada donde vivía un trabajador del volante, que no tenía ninguna relación con el delincuente, ni con los hechos, la cual se encontraba a una cuadra de distancia, de donde vivía el agresor sexual, que en un día cometió dos violaciones.

Fue tres días después cuando la dependencia estatal ofreció 275 mil 889 pesos, para quienes ofrecieran información que diera con el paradero del ex uniformado, pero a medio año del delito, el delincuente sigue prófugo de la justicia, en un caso más que no las autoridades de la Procuraduría de Nuevo León no han podido resolver.