19 de diciembre de 2014 / 01:41 a.m.

Monterrey.- Durante el último mes, el municipio de Cadereyta ha sido escenario de diversos hechos violentos que han cobrado la vida de por lo menos cuatro personas.

 

En uno de los casos se trató de un pleito de borrachera, otro fue un abuso policiaco, uno más el crimen de una niña a manos de su padre, y el restante un aparente ajuste de cuentas de la delincuencia organizada.

 

El lunes 1 de diciembre fue encontrado el cuerpo del oaxaqueño Miguel Antonio Salto en un baldío de la comunidad de Cieneguita del Río, a 16 kilómetros de la cabecera.

 

Las autoridades establecieron que el hombre de 39 años había sido asesinado mediante asfixia, por su paisano Efraín Cardoza Velázquez, durante una discusión de borrachera.

 

Ambos habían estado tomando en el taller de marmolería donde laboraban, y durante el pleito Antonio Salto fue golpeado con un palo de escoba y luego asfixiado.

 

El sábado 6 se registró el asesinato del joven Jesús Mario Mireles Rojas, de 24 años y quien laboraba en una empresa de la misma localidad

 

Mireles Rojas se disponía a llegar a su casa, en la colonia Alfredo V. Bonfil, cuando comenzó a ser perseguido por dos policías municipales, uno de los cuales le dio dos disparos en la espalda.

 

Por esos hechos se encuentra en prisión el oficial Armando Moreno Olmedo, de 36 años, quien aseguró que la víctima los amagó con un arma de fuego y se negó a detenerse.

 

En otros hechos, la niña Chesly Damaris Garza Ibarra, de tan sólo cuatro años de edad, perdió la vida antes de llegar al hospital de Pemex, la mañana del domingo 16 de diciembre.

 

Las investigaciones policiacas establecieron que la menor presentaba diversos golpes, y que pereció a causa de una contusión profunda de tórax y abdomen.

 

Su propio padre, Rogelio Garza Rodríguez, confesó que agredió a la pequeña durante la madrugada, debido a que no dejaba de llorar, y ante la ausencia de la madre.

 

El miércoles 17 fue encontrado en la colonia Carlos Salinas de Gortari el cuerpo desmembrado del joven Gerardo Javier Valero Cordero, de 20 años.

 

Él había sido privado de la libertad un día antes, por un grupo de hombres armados, cerca de la carretera a Allende y el libramiento Martínez Domínguez.

 

Las autoridades desconocen el motivo del asesinato, pues los familiares del ahora occiso manifestaron que él trabajaba como despachador en una gasolinera.

 

FOTO: Archivo

AGUSTÍN MARTÍNEZ