25 de noviembre de 2014 / 02:43 a.m.

Monterrey.- Durante 40 años estuvieron casados, y vivieron la mayor parte de su matrimonio en una casa de la calle Privada Independencia, en la colonia Moderna.

Allí crecieron sus hijos, dos mujeres y tres hombres que, con el apoyo de la madre, lograron salir adelante y cursaron carreras profesionales.

Pero el esfuerzo de María de Jesús nunca fue valorado por su marido, por lo que tuvo que alejarse de él e irse a vivir con uno de sus hijos a Apodaca.

"No, ella tiene que lo dejó como unos dos años, creo, o año y medio. ¿Que por qué lo dejó? Porque él era bien borracho, bueno, ya no tomaba, pero era drogadicto", comentó una persona cercana a la familia.

Durante mucho tiempo, Don Teno, como le dicen en el barrio a Atenógenes, tuvo hogar y alimento gracias a su mujer, que se esforzaba trabajando en comedores o pequeños restaurantes.

"Era muy celoso con ella. (Armendáriz Cerda) No trabaja. La que trabajaba era ella. Ella trabajaba en casa o en negocios", relató la entrevistada.

Durante años, las agresiones físicas y verbales fueron el pan de cada día para María de Jesús, según relatan sus vecinos de la colonia Moderna.

"Sí, la agredía muy seguido. O sea, cuando ella se fue, se fue por los malos tratos que él le daba. –¿No saben si alguna vez ella presentó denuncia ante las autoridades por violencia familiar? –La verdad, no sabría decirle. No, creo que eso nunca lo hizo", agregó.

Del mismo modo, quienes conocieron a la mujer de 65 años negaron en forma tajante que ella "le hubiera faltado". Las supuestas infidelidades sólo existían en la cabeza de Atenógenes.

"Era su mentalidad de él, porque cuando la señora estaba aquí con él, él siempre pensaba que ella lo engañaba. Pero eran los celos, los celos enfermizos (de Armendáriz Cerda). Eso es mentira; a la señora nunca nunca se le vio nada", puntualizó.

Quienes conocieron a la víctima se muestran incrédulos ante lo ocurrido. Las personas esperaban desde la tarde y noche del lunes que iniciaran los funerales, para acompañar a la familia.

 

FOTO: Especial

AGUSTÍN MARTÍNEZ