TEXTO Y FOTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ
21 de noviembre de 2014 / 04:38 a.m.

Monterrey.- Adriana era la mayor de dos hermanas. A sus 18 años, tenía muchos planes y metas en la vida, pero el accidente trágico del pasado domingo se lo impidió.

Sus padres y su hermana están destrozados. No se explican cómo, en tan sólo unos instantes, la vida les dio un giro de 180 grados.

Adriana Venegas Guevara habitaba en la calle Napoleón Bonaparte, de la colonia Estrella, en el centro-norte de Monterrey.

El sábado por la noche, junto con sus familiares, acudió a la fiesta de quince años de una amiga, de la colonia Hidalgo.

Antes de las 12:00 regresaron a casa, y la joven les pidió permiso a sus padres para acompañar a su amigo Paulino Hernández Santiago a otra fiesta.

No les dijo dónde era la reunión. Los papás sólo conocen de vista a Paulino, y no saben dónde vive.

La pareja abordó el auto Platina del muchacho y se retiraron, con la promesa de que regresarían en un rato. Jamás imaginaron que el destino les tenía preparado un desagradable episodio.

 

TRÁGICO REGRESO

Durante parte de la madrugada ambos estuvieron en la referida fiesta, y antes de las 4:00 de la mañana del domingo se dispusieron a retornar a sus hogares.

Fue entonces que, en la carretera a Laredo, frente a la PGR, Hernández Santiago perdió el control del vehículo y se estrellaron contra una luminaria y una barda.

El coche se incendió y, atrapada entre los hierros, Venegas Guevara pereció calcinada.

El conductor quedó malherido y permanece grave en el hospital Universitario, al grado de que no ha podido rendir su declaración ante el agente del Ministerio Público.

El cuerpo de la víctima mortal permaneció en el SEMEFO del hospital Universitario durante tres días, sin ser identificado.

Desde el domingo los padres echaron de menos a Adriana y comenzaron a buscarla, tanto en puesto de auxilio como por Locatel.

Sí supieron del percance en la carretera a Laredo por medio del Telediario, pero lo último que pudieron imaginar fue que se tratara de su querida hija.

Al dirigirse al Centro de Orientación y Denuncia (CODE) del sector Mitras para reportar la desaparición, el matrimonio fue informado de que en el SEMEFO estaba el cuerpo de una mujer sin identificar.

 

UN PROCESO DOLOROSO

Cuando llegaron al referido anfiteatro de Servicios Periciales fue necesario que se sometieran a las respectivas pruebas de ADN, con el fin para establecer la identidad.

Posterior al trámite y dar positivos los exámenes, los restos de la chica fueron recogidos y cremados por una funeraria, y luego entregados a sus seres queridos.

Francisco Venegas y Leticia Guevara externaron el dolor por haber perdido a la mayor de sus hijas, una persona que aún tenía toda una vida por delante.

Desean que el accidente que sufrió Adriana sirva de ejemplo, para que los jóvenes hagan conciencia y eviten al máximo involucrarse en situaciones que después puedan lamentar.

Amigas y habitantes de la colonia Estrella, donde ella radicaba, acudieron a darle las condolencias a la familia.

Sobre la situación legal de Paulino Hernández, él permanece inconsciente y sin custodia en el citado nosocomio, mientras la Procuraduría de Justicia sigue integrando la carpeta de investigación.