FRANCISCO ZUÑIGA ESQUIVEL
17 de octubre de 2015 / 08:23 a.m.

Monterrey.- Viuda, con cinco hijos, la vida no ha sido fácil para Guadaupe de la Rosa García luego de que su esposo, agente de Tránsito de Santiago, fue asesinado por un comando del crimen organizado.

De la Rosa García se enfermó y no puede trabajar. Y sin embargo, la vida sigue, porque todo lo demás no se detiene.

Los hijos mayores le ayudan económicamente, y los pequeños son dos de los 787 niños, víctimas del delito, que recibieron una beca de mil 200 pesos para que puedan seguir la escuela, otorgada por el Consejo Ciudadano de Seguridad, mediante un convenio de colaboración con la Secretaria de Educación.

Ana Leticia, actualmente de 12 años, y Alejandra, de 5, son las que alcanzaron el apoyo. Cuando su esposo, Juan Venancio Galindo Ramírez fue asesinado, la pequeña Alex apenas tenía tres meses.

Los mayores, Jesús Antonio, de 22 y Juan Venancio , de 20 ya trabajan. Y Guadalupe Rebeca, de 18, con dificultades sigue en la prepa, pues no siempre hay dinero para la escuela, y por su edad, no alcanza beca.

Desde el 2007, el Consejo Ciudadano de Seguridad Púbilca recaba los datos de menores cuyos padres fueron víctimas de la delincuencia organizada, ya sea de manera directa o indirecta.

Sin embargo, aún faltan muchos por recibir ayuda, reconoce el Consejero Julio César Puente Ledezma.

Con la beca, Ana Leticia y Alejandra podrán comprar algunas libretas, pagar uniformes o simplemente tener para el transporte.

No les compensa la pérdida de su padre: Pero al menos, les ayuda un poco.