17 de diciembre de 2014 / 01:29 p.m.

Cadereyta.- Un fuerte sentimiento de dolor y consternación es el que se vive en el seno de una familia del municipio de Cadereyta, donde la pequeña Chesly Damaris de apenas cuatro años fue asesinada por su propio padre.

Mientras sus seres queridos tratan de reconfortarse y encontrar una respuesta a todas sus interrogantes, también desean que la justicia haga su trabajo y aplique todo el peso de la ley contra el homicida, Rogelio Garza Rodríguez.

"Mi esposo pues es hermano de él (de Rogelio). O sea que estamos entre familia. Estamos emparentados por parte de los dos lados, porque pues su mamá como se siente,  nosotros también", comentó Brisa Yareli Salas, hermana de Cinthia Ibarra Salas, la madre de la pequeña.

Nadie, al interior de su familia, pudo siquiera imaginar que algo así pasaría, pues Garza Rodríguez nunca manifestó una conducta agresiva.

"Pues nunca nos imaginamos, nunca, nunca, nos imaginamos eso. Nunca lo esperamos. La niña era traviesa, pero pues la aplacaban y así, pero nunca nos imaginamos que le fuera a hacer nada, pues era el papá de ella", agregó Brisa Yareli.

Otro tío de la niña, César Guadalupe Salas, expresó que la sorpresa los invade en estos momentos, por lo no saben ni qué pensar.

"De repente nos quedamos sorprendidos al ver lo que pasó con la niña. O sea, llegar y verla como estaba, toda golpeadita. Y pues no… no… estamos como quien dice en shock, porque nunca nos imaginamos nosotros eso", aseveró.

Mientras todo eso ocurre, los familiares de Chesly Damaris sólo piden que las autoridades realicen su trabajo y castiguen en forma ejemplar a Rogelio.

"No sé… queremos que se haga justicia, que caiga el peso de la ley sobre él, porque lo que hizo no tiene palabras… no tiene nombre lo que hizo. Queremos que lo castiguen; que pague él por lo que hizo", enfatizó.

Chesly Damaris Garza Ibarra falleció la mañana del pasado domingo en el hospital de Pemex de Cadereyta, luego de recibir golpes contusos en el abdomen y el tórax.

Tras las primeras investigaciones, el propio padre de la pequeñita confesó haber cometido las agresiones físicas, debido a que Damaris había estado llorando y se hizo del baño en la cama, durante la madrugada.

La madre de la niña no se hallaba en la vivienda, pues se había quedado a dormir en la casa de su abuelo, en la colonia La Joya, al ir a visitarlo el sábado.

Desde la noche del martes la menor es  velada en una funeraria de Cadereyta, localidad donde será también sepultada.

FOTO Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ