16 de julio de 2014 / 04:10 p.m.

Monterrey.- Persecución, es la palabra que describe la vida de Vilma. A sus 27 años, la mujer de origen hondureño sufre por llegar a la frontera estadounidense y pedir refugio. Es complicado su andar, ya que tiene seis meses de embarazo y tiene su cargo dos hijas.

A finales del 2012, Vilma llegó -acompañada de su hermano- a Nuevo Laredo, Tamaulipas. Los dos fueron secuestrados por el cártel de los Zetas, con ellos el grupo de migrantes que viajaban en un camión pollero.

"Fuimos secuestrados mi hermano y yo en Nuevo Laredo, ahí estuvimos un mes encerrados", narró con voz entrecortada.

"Un día una señora cristiana nos pudo ayudar mientras ellos nos dejaban con llave encerrados, ella me pidió que rompiera la ventana, me tirara a la pared y pudiera caer a su solar y ella pudo ayudarnos", alza la mirada y sonríe al recordar el hecho.

Al paso de los días, Vilma intentó cruzar la frontera y fue deportada a su país.

Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo son ciudades donde el Cartel del Golfo y los Zetas controlan los límites del río Bravo. Cobran cuota, reclutan, y extorsionan al paso de los "mojados centroamericanos".

Lo mismo pasó con Valeria. Salió de Honduras en busca de su hijo, un menor de 17 años, secuestrado en la ciudad de Reynosa.

"Me dice ay mamá si usted supiera en qué manos estoy. ¿Y cómo en qué manos?. Me dice estoy secuestrado, ya sabe quiénes", baja la voz.

"Cuando él me dice eso, y ya vine yo y me dice me están pidiendo 200 dólares", mencionó.

Con el apoyo de activistas pudieron rastrear la llamada y consiguieron rescatar con éxito a su hijo junto con casi un centenar de indocumentados que padecían la misma situación.

"Hay tres segmentos que victimizan al migrante, principalmente: las autoridades, los empleadores y los criminales, por ahí está  el viacrucis del migrante", analiza el responsable de Casa del Migrante Nicolás, Luis Eduardo Villarreal.

Nuevo León reportó en 2014 el rescate de 131 niños, cifra que supera a los 110 localizados en 2013.

En adultos, el Instituto Nacional de Migración lleva 500 trámites de deportación en lo que va del año, es decir, un 300 por ciento más que en todo 2013.

"No son criminales hasta que cometan un delito y están de paso, generalmente duran en su estancia dos a tres días y continúan hacia la ciudad de Nuevo Laredo, la ciudad de Reynosa o Matamoros", declaró el delegado estatal del INM, Luis Gerardo Islas.

"Los menores van en búsqueda de sus familias, su sueño no es el americano, es el seno familiar", agregó.

Juan José tiene 10 días en la Casa del Forastero Santa Martha, ubicada en la colonia Industrial en Monterrey. Pese a sus 19 años, es la cuarta ocasión que busca cruzar a los Estados Unidos.

"Ya puesto aquí es un lugar donde se decide si va a viajar o no, si sigue su camino para arriba o bien para abajo", comentó.

El responsable del hostal, Jesús Garza Guerra, que solo alberga hombres no nacidos en México destaca las virtudes de los migrantes.

"Hay muchos que llegan, buscan trabajo y se quedan. El migrante no pide dinero, el migrante quiere trabajar, estar en un lugar seguro, quiere comunicarse con su familia"

Mañana le contaremos cuánto gastan los migrantes al viajar por la mal afamada ruta del peligro.

JOSÉ PLATA | @pepeplata