4 de julio de 2014 / 04:21 p.m.

Monterrey.- El martes 18 de noviembre del 2003 Griselda Guerrero Cruz esperaba a su hermana Eva María para preparar la comida que habían acordado un día antes: chiles rellenos. Ella nunca llegó.

Eran Casi las dos de la tarde, recuerda Griselda, quien decidió preparar sola la comida. Luego, buscó a su hermana, y la primera puerta que tocó fue la de su cuñado Noé Ramírez Robles quien le dijo que no se preocupara, que Eva María estaba consultando en un centro de salud de García porque le picó una abeja.

La versión tranquilizó a Griselda, pero no por mucho tiempo. Llegada la noche, la mujer buscó a su hermana en el centro de salud. No la encontró, buscó en más clínicas y el resultado fue el mismo.

Angustiada, Griselda pidió a su cuñado que ayudara a buscarla; él le dijo que sí y buscó a su esposa en centros de salud. Lo siguiente fue poner una denuncia por desaparición, rezar, y esperar.

Los días se convirtieron en años: once. A lo largo de este tiempo, Ramírez Robles denunció a su esposa por abandono de hogar asegurando que obtuvo información acerca de que Eva María huyó con otro hombre.

Griselda le informó a su familia que su cuñado estaba mal emocionalmente por el abandono de Eva María, "yo me enojé con ella, yo la odiaba porque se había ido" dijo Griselda en entrevista con Telediario Digital.

Griselda asumió la responsabilidad de sus sobrinos e incluso la de su cuñado; el enojo con su hermana subió de tono cuando su sobrina le confesó que había recibido una llamada de su mamá, diciéndole que no quería hablar con nadie más, que sólo quería decirle que estaba bien y con otro hombre.

Al revisar el identificador de llamadas, el número ya no estaba. Noé dijo que por error la niña había borrado el número. Nadie advertía que el rencor que todos sentían hacia Eva María era en realidad la coartada de un homicida.?Ahora sabemos que el inventó todo. Él mató a mi hermana y nos hizo creer lo peor de ella, yo odié a mi hermana sin saber que estaba muerta; él le pagó a una señora para que hablara por teléfono con mi sobrina, y la niña era una bebé cuando desapareció mi hermana así que ella no conocía su voz, luego él borró el número para que nosotros no tratáramos de localizarla, comparte Griselda.

El fin de 11 años de rencor

El taller donde trabajaba Noé, nunca se volvió abrir hasta el pasado 19 de mayo, pues un rentero decidió empezar un negocio en ese local, pero no imaginó que dentro de ahí se encontraría restos de una mujer.

De inmediato fueron avisadas las autoridades sobre este hallazgo y al realizar las pruebas de ADN, informaron que los restos eran de Eva María Guerrero Ruiz, quien tenía 11 años de haber sido asesinada a manos de su esposo y no estaba en Estados Unidos con otro hombre, como lo había hecho creer Noé a toda la familia.

Fue por noticieros locales que la familia se dio cuenta que era el taller de Ramírez Robles, y que los restos eran de su hija, madre y hermana, a quien le guardaban un rencor, por haberlos abandonado.

"En este tiempo que pasó sentía odio hacia mi hermana, pues sentía pena con mi cuñado porque ella se había ido supuestamente con otro hombre" dijo Griselda Guerrero.

Así como de película, fue como la familia se enteró de la verdad y lo que había pasado con Eva, pues nunca se marchó a ningún lado, estuvo 11 años a sólo algunas cuadras de su casa, esperando que sus restos fueran encontrados, después de haber sido asesinada a manos de su esposo. El motivo; los celos.

FOTO: Especial

MAGALY MONSIVÁIS